lo hacía a bordo de una ambulancia

lo hacía a bordo de una ambulancia

Un enfermero de Concepción del Uruguay fue detenido tras comprobarse que robaba ampollas de fentanilo y otras drogas del hospital en el que trabajaba y que luego las revendía en el mercado ilegal a través de la aplicación Telegram. Según informó el Ministerio público Fiscal (MPF), el hombre usaba en ocasiones las ambulancias públicas para hacer la distribución de su narcomenudeo. En el operativo de la Policía Federal también cayó preso su hermano, que participaba en la venta ilegal.

Para poder dar con el enfermero, se pactó una entrega controlada de la droga, en la que policías pertenecientes a la División Unidad Operativa Federal (DUOF) coordinaron una compra simulada con el dealer. Tras esa trampa legal se sumaron también allanamientos en la casa de los detenidos y en el hospital provincial Justo José de Urquiza.

Junto a la Procuraduría de Narcocriminalidad, la policía secuestró 60 ampollas de fentanilo, además de otras drogas que los detenidos también comercializaban, entre ellas, risperidona, carbamazepina y lorazepam. Según información del MPF, cada una de las ampollas eran vendidas a un valor promedio de 35.000 pesos.

El recorrido que hacía la droga para ser comercializada comenzaba en el hospital provincial, que la adquiría con fines lícitos, para usarla en intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos médicos. Pero el enfermero robaba el fentanilo en su trabajo y lo vendía por Telegram.

La Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay busca determinar si había más implicados en la red de tráfico que se descubrió en el hospital entrerriano. Y también si hay responsabilidad de quienes tenían a su cargo la fiscalización de los estupefacientes dentro de la institución médica, que por su categoría deben ser auditados.

La causa contra el enfermero se abrió en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Analía Graciela Ramponi. La jueza se pidió la colaboración de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y del Colegio de Farmacéuticos local, para reconstruir el camino de la droga.

El caso de Concepción del Uruguay recuerda al de Nancy Villagra (35), una enfermera que trabajaba en el Hospital Oller, de San Francisco Solano, y que en febrero fue arrestada por usar talonarios del municipio para falsificar recetas de fentanilo y morfina.

En esa ocasión, fue la misma Municipalidad de Quilmes la que hizo la denuncia. Según fuentes policiales, aunque los principales consumidores de la droga eran pacientes de la enfermera, también se encontraron casos de personas que nunca se habían tratado en el hospital en el que la mujer trabajaba.

La Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la Policía Bonaerense hizo tres allanamientos por ese caso: en el domicilio de Villagra, en el hospital en el que trabajaba y en una propiedad de Llavallol, en el partido de Lomas de Zamora.

Incautaron 54 recetas, un talonario del hospital Oller, muestras de fentanilo y otros analgésicos, sellos, documentos médicos adulterados y tres teléfonos celulares. Además, la mujer tenía la historia clínica de un paciente consumidor de las drogas que ella misma vendía.

Los investigadores manejaban la hipótesis de que Villagra realizaba “las prescripciones apócrifas, selladas y firmadas con presuntas rubricas de distintos profesionales médicos”.

El fentanilo es un potente opiáceo sintético similar a la morfina, pero con una potencia entre 50 y 100 veces mayor. Se receta con fines analgésicos a pacientes que sufren dolor agudo. En Argentina sólo se vende bajo receta, y es tan poderoso que puede causar la muerte.

Según el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, se usa para tratar a pacientes con dolores intensos, especialmente después de una cirugía o a quienes sufren de dolor crónico y tienen tolerancia a otros opioides.

Según el organismo estadounidense, el fentanilo actúa uniéndose a los receptores opioides que se encuentran en áreas del cerebro que controlan el dolor y las emociones. Entre sus efectos, mencionan náuseas, confusión y sedación. También problemas para respirar y pérdida del conocimiento.

Esta droga fue la responsable de la muerte del artista antes conocido como Prince en abril de 2016. En esa ocasión, el informe toxicológico reveló una sobredosis accidental del fármaco, que el artista se estaba autoadministrando. Dos años después, la cantante y actriz Demi Lovato también sufrió una sobredosis por su consumo.