El Centro de Cultura de España (CCEBA) abre su agenda cultural con los tres proyectos que el año pasado quedaron seleccionados entre los más de 120 que se presentaron a la convocatoria que la institución creó con el deseo de impulsar el desarrollo, la producción y la concreción de exhibiciones inéditas.
Al ingresar a la primera sala, se descubre una pieza, que a la manera de La ventana indiscreta –el clásico film del director Alfred Hitchcock– invita a asumir el rol de espía curioso para intentar descubrir lo que sucede del otro lado, en el plano privado e íntimo que tanta intriga genera.
Luz propia fue curada por Claudia Kozak y reúne las miradas de la arquitecta Claudia Rofman, la artista visual Gioti y el artista sonoro Joaquín Laks, que unen fuerzas para desarrollar una puesta en común.
De esta manera, sus obras se gestan entre lo gráfico y lo audiovisual, desplegando las ventanas del frente de un edificio que a primera vista parecen una pintura hasta que comienza el movimiento, las luces se prenden y se apagan, las cosas ya no están quietas y se detectan posibles presencias humanas, que si bien no aparecen de manera directa son señuelos y evidencias a las cuales uno puede aferrarse.
Las ventanas se convierten en una representación del despliegue de luces (a veces excesivo e innecesario) que definen a las grandes urbes del mundo. Un paisaje habitual que se registra desde el tren, el colectivo o durante una caminata.
“Un aire acondicionado, una ventana abierta y una persiana baja pueden funcionar como indicios o conectores entre el adentro y el afuera siendo parte de una estructura que muta según quién la habite. Cada ventana es un universo, cada puerta una invitación a explorar esos mundos”, relata el texto que acompaña y que vuelve a navegar alrededor de la cuestión de lo imperceptible en los hábitos y costumbres que define a cada sociedad por medio de acciones imperceptibles.
Le sigue La ligera sorpresa de la acción que bajo la curaduría de Tania Puente reúne a cinco artistas –Jesu Antuña y Candela Sotos de España, Faktor de Argentina, Paula Proaño Mesías de Ecuador y Rodolfo Sousa Ortega de México– que indagan entre temáticas e imágenes oníricas e historias reales.
Criaturas de apariencia mitológica, paisajes, ruinas, lugares sin origen, cartas, el deseo de rescatar lo olvidado y videos que hablan acerca de un mundo colapsado “y lo que está por venir” o “la escisión entre la naturaleza y lo “humano” desde la ecología espiritual”.
Nuevamente se percibe una esencia y una presencia de lo que somos, a pesar de que el misterio es lo que abunda en los trabajos aquí presentes.
El mundo entendido como aquello que cada uno percibe como puede y a partir de lo que necesita para moverse en este plano. Es el devenir de la conexión con lo natural y con los otros; lo que se revela.
Llena de símbolos, indicaciones sutiles e imágenes poéticas, La ligera sorpresa de la acción no es una muestra para devorar sino que obliga a hacer una pausa frente a cada obra y absorber los detalles para que no se escapen.
Por último, Trance Hudson es la tercera muestra instalada en una sala pequeña, donde se acomodan las miradas de Ana Audivert, Manuel Barcia, Santiago Comin y Federico Grillo, que trabajaron en torno a la figura de Guillermo Hudson, un escritor y naturalista que nació en Argentina en 1841 hasta que a los 33 años decidió emigrar al Reino Unido y que ha sido considerado un precursor e impulsor del estudio de las aves y el naturalismo en nuestro país.
En su texto Ana lo presenta como el foco de sus investigaciones y como un niño curioso que sumergido en nuestras tierras, observó a los pájaros, los árboles nativos y los bichos, intentando analizar la cuestión de “lo civilizatorio” tan propio de la época y que hoy guía a este grupo de artistas.
Las pinturas aquí presentes son crudas y potentes, como si no les alcanzara el espacio y estuvieran a punto de salir expulsadas del plano pictórico.
Se destaca particularmente una escena como de matadero, donde entre flores XXL se desnuda una ejecución vacuna mientras el personaje le da la espalda al espectador, que ha sido invitado a “reflexionar sobre el territorio y los cambios que el paisaje soporta”, además de fotografías y un video sonoro que completan el relato artístico e histórico que nos presenta a un personaje fácil de googlear pero del que en primera instancia no se conoce demasiado.
Las tres exhibiciones se podrán visitar hasta el 31 de mayo, de lunes a viernes de 10 a 19 y sábados de 12 a 18, con entrada libre y gratuita en el Centro Cultural de España (Paraná 1159, CABA).