El curioso caso de la atleta china que bate marcas de mayores siendo juvenil pero no podrá competir en el Mundial de Tokio 2025

El curioso caso de la atleta china que bate marcas de mayores siendo juvenil pero no podrá competir en el Mundial de Tokio 2025

Yan Ziyi nació en Ningbo, una ciudad ubicada al noreste de China, el 22 de mayo de 2008 y es la nueva gran sensación del atletismo. Vigente campeona mundial sub 20 de jabalina, hace unos días estableció un nuevo récord mundial de esa categoría con un lanzamiento de 64,83 metros en una reunión en Chengdu. Ese registro podría haberle abierto de la puerta del Campeonato Mundial de mayores, que se disputará en septiembre en Tokio: la marca mínima para ese certamen es de 64 metros y el período de clasificación cierra recién a fines de julio. Pero no podrá competir en la cita de la capital japonesa porque es demasiado joven, según el reglamento de la World Athletics.

Es que la federación internacional que preside Sebastian Coe establece que para disputar las pruebas de lanzamiento en torneos ecuménicos y en Juegos Olímpicos es de 18 años y Yan recién cumplirá 17 el mes que viene. Ese límite de edad -que ya la había dejado afuera el año pasado de París 2024, para el que también había conseguido la marca de entrada a tiempo- fue criticada por muchos usuarios en las redes sociales, algunos de los que señalaron que para otras pruebas, como las de velocidad, basta con tener 16.

Así, pese a que ya compite con la jabalina de 600 gramos (peso que se usa en la categoría sub 20 y en mayores) y de sus impresionantes lanzamientos, la china deberá esperar hasta 2027 para tener su debut mundialista, en Beijing, y hasta 2028 para el olímpico, en Los Ángeles.

Yan, mientras tanto, continuará creciendo en una disciplina que no fue su primera pasión. Lu Xiurong, su entrenadora, le contó a la agencia Xinhua que su pupila comenzó lanzando bala y disco y recién hace tres años decidió probar con la jabalina. Y le agarró muy rápido la mano al nuevo implemento.

El año pasado irrumpió en el escenario internacional cuando, todavía con 15 años, lanzó 64,28 metros en un Grand Prix que se celebró en abril en Hangzhou y rompió un récord mundial U20 que estaba vigente desde hacía nueve años. Mejoró en 42 centímetros los 63,86 que había establecido la cubana Yulenmis Aguilar en agosto de 2015.

Esa marca la clasificaba para París 2024. Es más, la invitaba a soñar con un podio en esos Juegos, en los que el oro fue para la japonesa Haruka Kitaguchi con 65,80, la plata para la sudafricana Jo-Ane van Dyk con 63,93 y el bronce para la checa Nikola Ogrodníková con 63,68. Pero el límite de edad de la World Athletics no le permitió competir en la capital francesa.

A fines de agosto, se coronó campeona mundial sub 20 en la cita de Lima, en la que arrasó a sus rivales. Yan fue la única que logró lanzar por arriba de los 60 metros: lo hizo en cuatro de los cinco lanzamientos que ensayó en la final. Y se quedó con el título con 63,05 metros, casi nueve más que la taiwanesa Chu Pin-hsun, que fue plata con 54,28.

Un par de semanas más tarde, se impuso en el Nacional de Mayores de Quzhou con 64,41 metros y bajó su propio récord. Así cerró una temporada en la que fue responsable de nueve de las mejores diez marcas sub 20 en esa prueba y quedó novena en el ranking de mayores.

A fines de la semana pasada, Yan volvió a mejorar su plusmarca al lanzar 64,83 metros en Chengdu. Si el reglamento de la World Athletics le permitiría competir en el Mundial de septiembre, con ese registro podría también aspirar a una medalla, porque es el segundo mejor del año en mayores, solo detrás de los 66,88 de la serbia Adriana Vilagos y por delante de, por ejemplo, la australiana Lianna Davidson, tercera en el ranking de 2025 con 63,79.

“Ahora suele superar los 60 metros con su primer lanzamiento, lo que demuestra que su rendimiento es muy estable ahora, y que ya está al máximo nivel del país”, reflexionó su entrenadora.

Yan -que tenía apenas un mes de vida cuando la checa Barbora Spotáková estableció el vigente récord mundial absoluto de 72,28- no se lamenta igual por la oportunidad perdida de competir en la cita de París o por no poder presentarse en el Mundial de este año. Sabe que recién está comenzando su carrera y que tiene varios ciclos olímpicos por delante en los que podrá brillar. Y consciente de su talento, apunta bien alto.

“En el futuro, quiero marcar una nueva era que me pertenezca”, avisó.