Un suero fisiológico en mal estado mata a cuatro personas en Perú, entre ellas un bebé

Un suero fisiológico en mal estado mata a cuatro personas en Perú, entre ellas un bebé

El 20 de marzo en la clínica Sanna, en el distrito limeño de San Borja, dos cuerpos convulsionaron. El de una mujer de 46 años que se extirpó un tumor en uno de sus senos y el de una bebé, de un año y veinte días de nacida, que presentaba fiebre y diarrea. A ambas les aplicaron suero fisiológico, una solución que los hospitales y clínicas aplican comúnmente de manera intravenosa para administrar medicamentos, diluir sustancias, tratar la deshidratación y limpiar heridas y quemaduras.

Parecía un procedimiento de rutina, pero las consecuencias fueron devastadoras. A Rosa Castro Ventura el cerebro se le inflamó y entró en un coma profundo, mientras que la bebé murió dos días después. “Yo voy a una clínica a que le salven la vida, no a que la maten”, dijo entre sollozos el esposo de la enfermera. Los padres de la pequeña no podían estar más destrozados: hace tan solo algunas semanas le habían celebrado su primer año y ahora debían enterrarla.

El 22 de marzo, en el Cusco, una administradora de 24 años se sometió a una cirugía estética en la clínica Oxigen Medical Network 02. Le aplicaron el mismo suero fisiológico de la marca Medifarma y las reacciones adversas fueron similares: dificultad para respirar, convulsiones y daño neurológico. Daniela Quispe Díaz falleció de un paro cerebral tras permanecer dos días en una Unidad de Cuidados Intensivos.

La muerte de Quispe Díaz pudo haberse evitado: el 21 de marzo la clínica Sanna de San Borja notificó a la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) y al laboratorio Medifarma que algo no andaba bien con el producto. Pero fue recién el 24 que Digemid, el ente encargado de garantizar la seguridad y calidad de los productos farmacéuticos, emitió la alerta sanitaria.

Las últimas semanas han desnudado las serias deficiencias del sistema de vigilancia y control de medicamentos en el Perú. Tanto el Ministerio de Salud, como las instituciones involucradas, cometieron una cadena de omisiones que han acabado con la vida de cuatro personas y han causado un daño severo a otras trece en las regiones de Lima, La Libertad y el Cusco.

Un laboratorio analizó el suero fisiológico y confirmó que contenía una concentración anormal de sodio. Como han explicado los especialistas, los niveles normales de sodio en sangre fluctúan entre 135 y 145 miliequivalentes por litro (mEq/L). Cuando superan los 165 se producen efectos peligrosos para el cerebro. A una de las víctimas se le encontraron 200 mEq/L. Sus niveles estallaron.

“Fue un error de los protocolos de producción y control de calidad”, admitió Medifarma en un comunicado donde le pidió disculpas a las familias de las víctimas. El Ministerio de Salud ha denunciado penalmente a Medifarma por delitos contra la salud pública. Lo grave del asunto es que en realidad las alertas sanitarias se emitieron un mes después de la primera muerte vinculada al suero fisiológico. No fue ni la bebé ni Daniela Quispe Díaz. El 28 de febrero, en Trujillo, capital de La Libertad, una mujer de 71 años falleció a causa del producto en la clínica Sánchez Ferrer.

En un inicio, Digemid informó que el lote del suero defectuoso era de diez mil unidades, pero luego se supo que eran de veinte mil. Ocho mil fueron distribuidas a clínicas privadas y las otras doce mil fueron a parar a una empresa intermediaria que vendió el suero a las farmacias. Si bien Digemid suspendió el registro sanitario del suero de Medifarma y además clausuró la fábrica, el producto no ha sido retirado completamente. El portal especializado Salud con Lupa explicó la ruta del lote, pero además denunció que existen cuatro mil unidades que todavían no han sido rastreadas pues “se perdieron en una cadena de revendedores, lo que revela una falla crítica en el sistema de farmacovigilancia”.

“La empresa Medifarma debe asumir la responsabilidad legal, ética y económica por cada vida perdida y por cada paciente afectado (…) Pero el foco también debe estar en el futuro de la institución encargada de prevenir que esto vuelva a ocurrir. Se debe garantizar que Digemid cuente con las condiciones para ejercer su función sin interferencias ni presiones externas”, ha señalado Fabiola Torres, la directora de Salud con Lupa. Ella considera que lo sucedido no es una eventualidad ni un accidente, sino el resultado un sistema de control debilitado y sin capacidad de reacción.

Se ha cuestionado que Digemid dependa del Ministerio de Salud y que sus procesos estén desfasados. Por ejemplo, la trazabilidad se realiza de forma manual en base a las guías de remisión de los productos. Moisés Mendocilla Risco, el director general de Digemid cuando se conoció el escándalo, fue removido de su cargo en medio del secretismo más absoluto. Sonia Delgado Céspedes fue designada en su reemplazo, pero apenas duró veinticuatro horas en el puesto. Se reveló que tenía un conflicto de interés al figurar como accionista de dos consultoras que asesoran a empresas farmacéuticas. En medio del caos, este miércoles Henry Rebaza Iparraguirre ha asumido el cargo de manera temporal.

Además del peligro que supone no retirar del mercado todas las unidades del suero defectuoso, se ha presentado otro problema no menos grave: Medifarma produce por lo menos el 70% del suero en el Perú. Para evitar el desabastecimiento y el alza de precios, el Ministerio de Salud ha adquirido 120 mil frascos al laboratorio B. Braun Medical Perú, competencia de Medifarma y ha anunciado que en breve llegarán donaciones de países como Paraguay y Brasil. Pero la comunidad médica está escéptica. El suero fisiológico es indispensable.

En tanto, el ministro de Salud, César Vásquez, ha descartado su renuncia con unas declaraciones que han provocado la indignación de los afectados. “Siempre es una posibilidad, pero yo lo haría si tuviera una responsabilidad directa […] Todos los días se mueren pacientes en los hospitales. Todos los días tendríamos que estar cambiando ministros, porque siempre hay una falla en el sistema, que es histórica y estructural que no viene de ahora, sino de hace décadas”.