Escritor, músico, docente e integrante de la comunidad wichí de El Sauzalito, el pueblo de la región del Impenetrable donde nació en 1975, Camilo Ballena acaba de obtener el Premio de Poesía Indígena Argentina con Tañhi iyahinpho (Cuando despierta el monte), un conjunto de poemas escritos en wichí y traducidos por él mismo al español. “Vengo de una búsqueda que no es sólo estética, sino profundamente ligada a una identidad y a una responsabilidad, la de escuchar y recrear voces que muchas veces han sido silenciadas”, dice el autor.
Creado y coordinado por Diego Antico y Violeta Percia, investigadores de pueblos originarios, el Premio de Poesía Indígena Argentina contó en su primera edición con el auspicio del Instituto de Estudios Filológicos Latinoamericanos “Ana María Barrenechea”, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Se presentaron obras escritas en wichí, guaraní, moqoit, selk’nam, mapuche y chaná y el jurado estuvo integrado por Diana Bellessi, Liliana Ancalao y Yana Lucila Lema Otavalo.
Tañhi iyahinpho / Cuando despierta el monte será editado como parte del premio por La Flor Azul, editorial que patrocinó la convocatoria junto con Palabras Madres, Inspirad@s, The University of British Columbia y Spanish for Community UBC. El jurado concedió además el segundo premio a Ayelén Penchulef, por Cordero Guacho / Pvci Wicu Wisa, escrito en castellano y mapuzungun, mientras Dolo Trenzadora recibió el tercer premio por Che ha’e che po / Soy mi mano, un poemario entre el castellano y el guaraní.
“El premio busca promover y generar un reconocimiento para una producción que no es conocida”, dice Diego Antico, también integrante del Centro de Estudios sobre Pueblos Originarios de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. La convocatoria se inscribe en continuidad con otras acciones recientes como la Feria del Libro Originario que se realiza desde 2022 en la Plaza del Lector, “un espacio donde editoriales, autores, críticos, investigadores y lectores comparten conocimientos, contactos y propuestas”.
Entre dos lenguas
“Cuando despierta el monte, pensado desde nuestra mirada wichí, no es sólo un relato sino una forma de entender el mundo. Sus temas no se organizan como en la literatura occidental sino como núcleos de sentido que atraviesan la vida, la memoria y la relación con lo que no se ve”, explica Camilo Ballena a propósito de su libro. Entre esos núcleos el poeta y docente destaca “el principio de reciprocidad que rige la relación entre las personas y la naturaleza, los objetos simbólicos y espirituales que regulan la vida diaria de las comunidades wichi, los seres que median entre la humanidad y la naturaleza y la cosmogonía wichi”.
El monte es entonces “un espacio físico, de reproducción de la vida, pero principalmente un espacio espiritual”. En conjunto, los poemas traman una visión “que no habla sólo del monte sino del despertar del vínculo, de la memoria y del respeto”, agrega Ballena, quien se formó como docente en el Centro de Investigación y Formación para la Modalidad Aborigen y es investigador del Centro de Estudios del Lenguaje en Sociedad (Celes), de la Universidad Nacional de San Martín.
“El idioma nos protege y nos permite seguir construyendo nuestro mundo, sosteniéndolo a pesar de todo lo que se hace contra el monte, contra nosotros, contra la vida que llevamos y nuestra forma de entenderla. La lengua wichí da sentido al mundo que está amenazado. Por eso insistimos en transmitirla y enseñarla”, plantea Camilo Ballena.
La literatura tiende un puente entre dos lenguas muy distintas como el wichí y el español. El wichí, explica el escritor, “es una lengua aglutinante y polisintética: las palabras se forman sumando partículas a una raíz; las partículas tienen cierta independencia, significados propios, y transforman a las raíces”. Además no hay equivalencia entre palabras de un idioma al otro, “el wichí no distingue entre verbos y adjetivos y hay diferentes tipos de sustantivos”.
Las dificultades para la traducción también se plantean desde el español al wichí. “El español trae ideas que no siempre existen en nuestro mundo, o que existen de otra manera, como ‘propiedad’, ‘progreso’, ‘recurso’. Además, muchas veces habla desde la separación entre lo humano y la naturaleza. En wichí, esa división no es clara”, dice Ballena. Entre ambas lenguas “siempre habrá algo que no se deja trabajar del todo” y más allá de las peculiaridades sintácticas y semánticas, “traducir es caminar entre dos formas de entender la vida”.
Culturas del presente
Diego Antico integra el Centro de Estudios sobre Pueblos Originarios de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno junto con Carina Carriqueo y Emiliano Ruiz Díaz. “Desde hace cuatro años, generamos espacios, actividades e investigaciones vinculadas con pueblos originarios, tratando de focalizarnos no solo en lo archivístico, en el pasado, sino en el presente”, cuenta.
La palabra indígena (2024), una muestra de textos, fotos e imágenes, presentó una investigación realizada sobre los archivos de la Biblioteca Nacional. Letras originarias “busca visibilizar voces y obras vinculadas con la temática con entrevistas a autores y autoras indígenas y no indígenas”, señala Antico: el ciclo incluye entre otros a David Gudiño, autor teatral referente de Identidad Marrón, Carlos Gamerro, por su novela La jaula de los onas, y Sara Mamani, cantante y compositora.
El Premio de Poesía Indígena “busca revertir la postergación de los pueblos originarios revalidando identidades y lenguas ancestrales a través de la literatura”. Los modelos son certámenes similares que se realizan en México y reconocimientos como el de Elicura Chihuailaf, poeta mapuche que recibió el Premio Nacional de Poesía en Chile (2020). “Eso todavía parece distante, Argentina es un país que se sigue representando monolingüe, monocultural”, destaca Antico.
“Hay un hilo conductor entre los participantes en el concurso –sigue Antico-. Son autores que tratan de retomar lenguas cuya transmisión estuvo interrumpida porque fueron estigmatizadas. Lo que articula las obras es la tensión entre el español y esas lenguas, cómo expresar historias que en algunos casos están más patentes y en otros están atravesadas por el desarraigo y la ruptura de los puentes inter generacionales. Ahí está la potencia y la riqueza de estos textos”.
Lenguas vivas
Camilo Ballena ejerce la docencia desde los 19 años. “Empecé como auxiliar docente bilingüe. Donde vivo, los chicos llegan a la escuela sin saber castellano. Ahí tienen que aprenderlo y no es fácil, porque los maestros en su mayoría no hablan wichi. Ahora esto está cambiando un poco, pero el trabajo de los docentes bilingües es mediar entre el maestro blanco, que no habla la lengua de los chicos, y los chicos, que no hablan la lengua del maestro”.
En 2007, cuando se abrió el primer profesorado bilingüe en Sip’ohi (El Sauzalito), Ballena fue convocado para trabajar en la formación de profesores bilingües interculturales y más tarde se incorporó como docente de wichí en la Universidad Nacional del Chaco Austral: “A diferencia de la escuela occidental, la educación wichí se rige por la observación, el silencio atento, la participación mediante la actividad y el ‘hacer juntos’, una forma de sostener la vida en equilibrio”.
El escritor y docente grabó además tres discos como músico y forma parte del grupo Los de Sip’ohi. A la vez integra la editorial Wichi Lhomet, con la cual “buscamos potenciar a escritores y cantautores wichi para mostrar que nuestra lengua puede ser vehículo de múltiples tipos de textos y que, a pesar de su silenciamiento y de su marginación, es una de las lenguas indígenas de Argentina que tiene una amplia vitalidad”.
La producción de Wichi Lhomet se encuentra disponible en línea. El sitio wichilhomet.net.ar ofrece libros para descarga, una guía interactiva para aprender a escribir el wichí y un diccionario de la lengua, entre otros materiales. “Hay escritores, autores, académicos, pensadores que producen textos en nuestra lengua para diferentes contextos y situaciones. Pero raramente todo este trabajo se conoce en Argentina”, señala Ballena.
“Estamos ocultados por las ideas de que en la Argentina solo se habla castellano –insiste el autor de Cuando despierta el monte-. Sin embargo, somos muchas las personas argentinas/os que, además, hablamos, escribimos, pensamos en otras lenguas argentinas, indígenas, nativas, originarias. Cuesta mucho dar visibilidad a este plurilingüismo argentino”. El Premio de Poesía Indígena Argentina es un paso adelante.










