Un agente policial de la Provincia vestido de civil asaltó a un kiosco en pleno centro de Lanús. Lo hizo a cara descubierta y a plena luz del día. Lo que nunca se percató, es que el local tenía cámaras de seguridad. Y quedó grabado. La filmación sirvió para identificarlo. Según anticiparon, ya se lo estaba investigando internamente por una serie de estafas en redes sociales: quedó detenido.
El episodio ocurrió en el comercio ubicado en el cruce de Avenida 9 de Julio y calle Madariaga, pleno centro de Lanús. Fue este jueves por la tarde. A las 15.45. Allí, un hombre entró al kiosco y pidió un paquete de cigarrillos.
«Hola, ¿un Philips mentolado tenés?», a lo que la joven que atendía el local, le contestó, «Sí, claro». Pero, cuando todo parecía una compra más, un gesto del supuesto cliente rompió el clima cordial.
Se corrió el suéter y le mostró un revólver que llevaba consigo: «Escuchame, quedate quietita y dame toda la plata o te pego un tiro, dale…», le ordenó.
La joven en un primer momento dudó, pero luego abrió la caja y le entregó el efectivo que tenía. Rápidamente, el falso cliente tomó el efectivo y se lo guardó en el bolsillo del pantalón. «Dale, dame, todo lo que tenés, el celular también». La joven lo tenía en la mano.
Pero, en un momento, el ladrón le dice que salga del mostrador y le toma la mano a la joven para llevarse el celular. En un instante, la vendedora reaccionó, lo tomó ella del brazo y gritó: «Ayuda, ayuda, ayuda». Hubo un forcejeo, y el delincuente le dio un empujón, logró zafar y huyó corriendo por la vereda.
En toda la secuencia, nunca se percató que había sido filmada por la cámara de seguridad ubicada detrás del mostrador. Es decir, el delincuente quedó de frente a las cámaras, y a cara descubierta.
Cuando se realizó la denuncia en una de las comisarías de Lanús y comenzaron a cruzar datos, identificaron al ladrón, Maximiliano G.: un agente de la policía bonaerense que se encontraba activo en la Unidad de Prevención Local de Lomas de Zamora. El asaltante era policía.
El agente implicado quedó sospechado de otro robo similar, sucedido a metros del lugar durante la semana pasada. Hubo un entrecruzamiento de datos en base a los dichos de los testigos y concordaban con la misma descripción.
Fuentes policiales confirmaron que el sospechoso vive a diez cuadras de donde se robó el kiosco. “Él vive a tan solo diez cuadras de donde se encuentra el kiosco. Roba en su propio barrio, por eso es conocido también del barrio”, confiaron fuentes investigativas.
Según se supo, otros vecinos venían denunciando haber sido víctimas de estafas cometidas por el agente implicado a través de redes sociales. Y por eso estaba siendo investigado.
El ahora exagente de la Bonaerense utilizaba cuentas falsas en Instagram para simular venta de ropa, cobraba señas a los interesados y luego desaparecía y mudaba su «fachada» a otra cuenta. Pero, los vecinos de la zona lo tenían identificado.
Luego que la propia policía bonaerense identificara al agente implicado en el robo, tomó cartas en el asunto el titular de la UFI 5 descentralizada de Lanús – Avellaneda, a cargo del fiscal Martín Rodríguez.
Según detallaron, de su domicilio particular, le secuestraron el arma reglamentaria y dinero en efectivo”. Por lo pronto, quedó detenido y aunque se negó a declarar, confirmó que tenía «problemas de consumo de drogas» y «deudas con sus exparejas».
Quedó imputado por el delito de «robo doblemente agravado. Tanto por el uso de arma de fuego como por su condición de funcionario policial«.









