Una persistente psicosis recorre desde hace más de un año los chats de madres y padres de los colegios públicos parisinos. Nadie está ya tranquilo con la seguridad de sus hijos, especialmente en ese lapso que se abre cuando terminan las clases y comienzan las actividades extraescolares, muy habituales en el sistema francés, donde las horas lectivas son algunos días muy reducidas. En el último año, ha habido decenas de denuncias de abusos sexuales y violencia en lo que se conoce como périscolaire. Un problema al que el Ayuntamiento anterior, dirigido por Anne Hidalgo, no dio la suficiente importancia, denuncian muchas familias ahora.
La Fiscalía de París investiga más de 100 centros educativos por abusos sexuales y violencia contra menores









