La investigación por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius puso a Ushuaia en el centro de la escena internacional. Pero detrás del despliegue de científicos del ANLIS-Malbrán en Tierra del Fuego hay una pregunta que se repite desde que se conoció la primera muerte: ¿Por qué Ushuaia?
¿Por qué la misión sanitaria se concentró en el «Fin del Mundo»? Si la pareja de ornitólogos neerlandeses que habrían iniciado la cadena de contagios recorrió durante meses distintos puntos de Argentina, Chile y Uruguay, ¿por qué la fuente de la duda (y ahora de la ciencia) está en la ciudad fueguina donde embarcaron para el crucero, el 1° de abril?
La respuesta oficial combina razones sanitarias, geográficas y operativas. Y es tan compleja como el recorrido que hicieron estos turistas apasionados por la naturaleza, que murieron casi a la par, por el mismo virus.
Según explicaron a Clarín desde el Ministerio de Salud de la Nación, la investigación no se limita a Ushuaia. En paralelo se están tomando muestras en otras provincias por las que pasaron los ornitólogos neerlandeses, aunque sin un operativo sureño tan visible.
«En Tierra del Fuego no tienen el know how de como tratar este virus”, señalaron.
En las provincias patagónicas en las que se tiene registro de presencia del roedor y son zonas endémicas, en cambio, «hay equipos especializados que pueden hacer parte del trabajo, como atrapar al roedor y tomar muestras. Ellas envían las muestras para que ANLIS-Malbrán las pueda analizar».
Eso incluye, por ejemplo, a Neuquén, Río Negro o Chubut, donde la circulación del virus Andes es conocida desde hace décadas y existen brigadas habituadas a trabajar con vigilancia zoonótica. Ahí, explicaron desde la cartera sanitaria, ya se realizan capturas y relevamientos vinculados al brote del crucero.
“Se está haciendo ahora. Solo en la Patagonia, que es la zona de la cepa Andes (no en el Norte, donde también estuvieron los neerlandeses)”, precisaron fuentes oficiales sobre el envío de muestras al Malbrán mientras avanza la reconstrucción epidemiológica del viaje de la pareja.
De nuevo, ¿por qué Ushuaia recibió un despliegue especial? Porque Tierra del Fuego nunca registró circulación autóctona del virus. La aparición del foco asociado al crucero abrió una incógnita inédita para las autoridades sanitarias.
Las trampas se colocan de día, y la recolección de las capturas es al día siguiente, porque los ratones colilargos tienen hábitos nocturnos. El operativo encabezado por científicos del Malbrán busca determinar si hubo presencia del virus en reservorios naturales fueguinos y, en realidad, más «descartar» que «detectar» que el contagio se haya producido en alguno de los sitios visitados por los turistas antes de embarcar.
La hipótesis tomó fuerza porque la pareja neerlandesa estuvo en Ushuaia desde el 29 de marzo y hasta el 1° de abril, cuando subieron al barco, y habrían realizado actividades de observación de aves en distintos puntos cercanos a la ciudad.
Entre esos spots aparece el «basural» o «relleno sanitario» local, mencionado en medios internacionales por ser un lugar frecuentado por aves carroñeras y observadores de fauna, aunque el neerlandés no haya subido a su blog ni una foto desde el lugar, ni haya guías turísticos que declaren haber acompañado a la pareja.
Así las cosas, aventureros incansables, el hombre de 70 años y su mujer de 69, podrían haber llegado hasta ahí por su cuenta, en auto y caminando entre senderos, para hacer fotos.
Desde el Ministerio de Salud evitaron confirmar si Ushuaia es hoy el principal foco de sospecha. Pero admitieron que el paso de la pareja por Tierra del Fuego fue determinante para justificar la misión especial.
“Digamos que si la pareja no hubiese estado en Tierra del Fuego días antes de la partida del crucero, no hubiese ido un grupo a investigar”, reconocieron a este diario.
La decisión sanitaria no es caprichosa. Se explica por la complejidad del itinerario de los turistas. Reconstruir con precisión cada escala no es sencillo. “Es difícil tenerlo con exactitud pero se está reconstruyendo”, admitieron a Clarín las autoridades sanitarias.
Según confirmaron, los neerlandeses ingresaron “el 16 de febrero desde Chile por Mendoza y luego viajaron hacia el norte argentino” antes de recorrer distintas zonas de la Patagonia antes de embarcar.
Durante casi cuatro meses visitaron áreas rurales y reservas naturales de Argentina, Chile y Uruguay vinculadas al avistaje de aves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había advertido que el matrimonio estuvo en regiones donde habita el ratón colilargo, principal reservorio del virus Andes.
La misión “en el campo” de los científicos apunta en primer lugar a establecer si el virus “hanta” está presente en territorio fueguino. De estarlo, luego seguiría la secuenciación genética de ese virus para saber cuál sería el que circula.
De ser positiva también esa instancia, se determinaría o podría haber un lazo de vinculación para establecer si alguno de los dos ornitólogos se contagió durante esas excursiones en tierra firme y luego transmitió el virus dentro del crucero, donde posteriormente aparecieron los demás casos.
Hasta el momento, la OMS confirmó 11 contagios vinculados al brote de los cuales tres fallecieron. La variante detectada es Andes, la única forma de hantavirus conocida con capacidad de transmisión entre personas.
En Ushuaia el operativo seguirá toda la semana entre trampas para capturar estos ratones en particular, que son reservorio del virus Andes, y tomar muestras ambientales siguiendo recorridos guiados por los hábitos nocturnos de los roedores, y que coincidan con los puntos que eligen los amantes de las aves.
Los investigadores intentan responder una pregunta que todavía sigue abierta: si el virus llegó hasta el extremo sur del país o si existe un reservorio hasta ahora desconocido en el “Fin del Mundo”.










