En el ostentoso salón este de la Casa Blanca, rodeado de banderas con las barras y estrellas, acompañado de un nutrido grupo de autoridades y con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haciendo de maestro de ceremonias, Kevin Warsh ha jurado este viernes su cargo como nuevo presidente de la Reserva Federal con un discurso breve y en el que apenas ha dejado mensajes a futuro más allá de que promete liderar una “Reserva Federal orientada a la reforma, aprendiendo tanto de los éxitos como de los errores del pasado, evitando caer en marcos y modelos estáticos”, en una clara referencia al “cambio de régimen”, que anticipó durante la audiencia en el Senado para su confirmación.
Con el juramento, Warsh toma definitivamente las riendas de la institución que decide la política monetaria después de más de seis meses desde que la Casa Blanca iniciara los trámites para sustituir a Jerome Powell, al que el mandatario republicano ha insultado, vilipendiado y amenazado con despedir en uno de los mayores ataques a la independencia de la Reserva Federal que se recuerdan.
Warsh ha jurado el cargo ante el juez del Tribunal Supremo, Clarence Thomas, uno de los miembros conservadores de la corte. Desembarca en la institución con una espesa sombra de duda sobre si en su mandato pesará más su fidelidad al presidente que lo ha elegido, y al que le rinde pleitesía —no hay más que ver su actitud sumisa durante el juramento—, o la independencia y autonomía que se le presupone al presidente de la Fed.
“Sinceramente, y lo digo muy en serio, creo que es vital que esta institución sea totalmente independiente”, ha dicho Trump sorprendiendo a algunos de los asistentes después de la presión sobre Powell. ”Espero que esto no sea motivo de controversia. No se trata de una cuestión política partidista; se trata de la independencia de la institución misma, para proteger al pueblo estadounidense de la inflación que hemos padecido».
El presidente parece haber cambiado de discurso respecto a la autonomía de la Fed del que tenía hace solo un par de semanas, cuando sostenía que el nuevo presidente tendría que hacerle caso y bajar los tipos al 1%. Ahora, sin embargo, lanza un mensaje de apaciguamiento: “Quiero que Kevin sea totalmente independiente. Quiero que sea independiente y simplemente haz un gran trabajo. No me mires, no mires a nadie, haz lo tuyo y haz un gran trabajo,”
Esa declaración presidencial parece darle cierto margen de tiempo a Warsh. El presidente no ha ocultado su admiración por el economista y financiero de 55 años, al que no eligió en 2018, porque consideró que entonces era demasiado joven y guapo. “Preveo que pasará a la historia como uno de los grandes presidentes de la Reserva Federal que jamás hayamos tenido. Pienso que posee unas capacidades que muy pocas personas tienen; abarca un amplio espectro de conocimientos y goza del respeto de todos. Es la persona idónea para este cargo”, ha señalado Trump.
El nuevo líder del banco central tendrá que buscar el consenso entre los siete miembros de la junta de gobernadores y los otros 12 gobernadores regionales. Durante su discurso ha recordado la figura de Alan Greenspan, uno de los presidentes de la Fed que más tiempo estuvo en el cargo y que acaba de cumplir los 100 años de edad.
“Aunque no soy ingenuo respecto a los desafíos que enfrentamos, creo, que estos años pueden traer una prosperidad sin precedentes que elevará el nivel de vida de los estadounidenses de todos los ámbitos; y la Fed tiene un papel que desempeñar en ello”, ha manifestado ante Trump al tiempo que ha recordado el conocido mandato de la institución: promover la estabilidad de precios y el pleno empleo.
“Cuando perseguimos esos objetivos con sabiduría y claridad, con independencia y determinación, la inflación puede ser menor, el crecimiento más sólido, el salario real disponible más alto, y Estados Unidos puede ser más próspero; y, lo que no es menos importante, la posición de Estados Unidos en el mundo puede ser más segura”, ha proclamado ante la atenta mirada del mandatario republicano que se ha mostrado más flexible con el papel de la Fed.
“Para cumplir esta misión, lideraré una Reserva Federal orientada a la reforma, aprendiendo tanto de los éxitos como de los errores del pasado, evitando caer en marcos y modelos estáticos, y manteniendo claros estándares de integridad y desempeño”, ha dicho en referencia a sus principios de alejarse de los datos tradicionales y huir de las previsiones y perspectivas que considera que solo constituyen un marco que en ocasiones impide actuar de otra forma.
Tras agradecer su nombramiento al presidente y sin hacer mención al Senado, de quien realmente depende la Fed y a quien tiene que rendir cuentas, ha culminado: “Mi objetivo ahora es crear un entorno en el que las personas más talentosas puedan realizar la mejor labor de sus vidas, y enfrentar cada desafío con un espíritu de propósito común y devoción al interés nacional. En una palabra: buscar la excelencia”.
A Warsh se le acumulan las tareas en su nuevo cometido. Aunque la primera de todas será demostrar que es autónomo de los designios de Trump. Tendrá algo de margen. El republicano aseguró durante la caótica presentación que ha hecho de Warsh que le dejará ser “independiente”. Esta semana, además, manifestó durante una entrevista: “Voy a dejar que haga lo que quiera. Kevin es un tipo con mucho talento, le irá bien, hará un buen trabajo”, respondió en un mensaje que ha dejado incrédulo a más de uno después de la brutal campaña de presión contra la Fed para que rebaje los tipos.
La segunda tarea de Warsh será manejar los crecientes riesgos que se están acumulando en los mercados financieros desde que Estados Unidos e Israel decidieran atacar a Irán el pasado 28 de febrero. Desde entonces se ha desatado una espiral inflacionaria, que ha llevado a los precios a crecer un 3,8% en abril, el nivel más elevado en tres años. Pero también empieza a cundir cierta preocupación por la escalada de los bonos del Tesoro a largo plazo con rendimientos no vistos desde antes de la gran crisis financiera.
Ante esta inestabilidad en los mercados, cada vez más voces plantean la necesidad de que el próximo paso de la Reserva Federal debería ser una subida de los tipos de interés, una decisión que iría en contra del deseo expresado por Trump en los últimos meses y que permitirá evaluar la figura de Warsh como gobernador.
Uno de sus próximos compañeros en la junta de la Reserva Federal, el gobernador Christopher Waller, indicó que en la próxima reunión un alza de tipos de interés tiene la misma probabilidad que una bajada, debido a la crisis energética derivada de la guerra con Irán está elevando los precios.
Ante esas dos fuerzas contrapuestas, Waller ha defendido la necesidad de mantener los tipos de interés sin cambios hasta que el impacto de la guerra sea más claro, pero ha advertido de que no descartará una subida de tipos si la inflación no empieza a desacelerarse pronto. “La inflación no va por buen camino”, ha manifestado durante una conferencia. “Ya no puedo descartar subidas de tipos de interés en el futuro si la inflación no disminuye pronto”. El mercado, de hecho, calcula una probabilidad del 70% de que el precio del dinero suba en 2026.









