Iván Cepeda (Bogotá, 63 años) sube a la tarima sin agitarse. Vestido con una camisa tipo Mao y chaqueta, como acostumbra, los escoltas que lo rodean con pesados escudos blindados no le pierden pisada al favorito en la larga carrera presidencial de Colombia, que llega con algo de retraso a la atiborrada Plaza de Nariño, en el corazón de Pasto, donde es aclamado por la multitud. “Aquí comencé mi camino para llegar a la Presidencia, y hoy vengo de nuevo”, recuerda este mediodía de viernes, en el arranque de su discurso, el senador de izquierdas que busca suceder a Gustavo Petro. “La próxima vez que regrese a esta ciudad seré ya presidente de la República, jefe de Estado, y líder del segundo gobierno progresista de nuestra historia”, promete con tono pausado desde la falda del volcán Galeras. Aquí, a más de 800 kilómetros por carretera desde Bogotá, en la esquina suroeste del mapa colombiano, anuncia que, de ganar, la mayor parte de su mandato transcurrirá en los territorios: “Será un gobierno itinerante, que dirigiré desde los municipios rurales y ciudades del país, en un diálogo permanente con la gente, sus organizaciones y movimientos”.











