El cielo asoma gris sobre el Cilindro, casi una postal del momento de Racing. Afuera de ese estadio que supo vivir momentos de gloria reciente de la mano de Gustavo Costas, más de un centenar de hinchas -entre ellos, la barra- se acerca con banderas y vitorea al técnico-ídolo. Señal de agradecimiento por la Sudamericana 2024 y la Recopa 2025.
Adentro, hay otro referente del fútbol celeste y blanco, dos veces campeón como jugador, que bajó del pedestal para meterse en el barro de la política interna. Diego Milito habla en la conferencia de prensa y explica. Dice que la decisión de la salida fue “casi conjunta”, que son hombres del fútbol, que sabían que “estos chicos necesitaban un cambio de aire” y que era “un ciclo cumplido”. No coincide con la palabra de Costas, que rompe el silencio en el mediodía y agita con una frase que hace ruido: “Yo pienso que no es una despedida, capaz que pronto volveré”.
Clarín anticipó el sábado, el día que se conoció la noticia de que Costas dejaría el club de sus amores, que Milito se sintió “traicionado” porque habían acordado hacer una conferencia de prensa en conjunto para anunciar su salida al estilo “Marcelo Gallardo-River”. Incluso, que se había planteado la posibilidad de dirigir ante Independiente Petrolero y Defensa y Justicia, los últimos dos partidos de “un semestre malo”, de acuerdo a las declaraciones del propio presidente. Por eso cuando llegó al entrenamiento, hubo una charla entre el dirigente y el entrenador en el que le recriminó que haya dejado entrever -a través de sus allegados- que lo echaron.
El propio Costas lo aclaró en una rueda de prensa improvisada, ya sin la ropa de Racing. “Ayer me comunicaron que no iba a seguir, me sorprendió. Ellos tomaron la decisión. Me hablaron de que el ciclo estaba cerrado, que se necesitaba un cambio, cosa de ellos», afirmó. “Esto no era lo que habíamos hablado, no hubiésemos hecho un contrato de tres años. Agradecerle a la gente por haber venido hoy, a uno lo pone muy contento que hayan venido y reconozcan que uno ha dejado todo por esta institución», añadió sin aceptar preguntas. Y se fue con sus hijos Gonzalo y Federico, miembros del cuerpo técnico.
«YO PIENSO QUE NO ES UNA DESPEDIDA, PORQUE CAPAZ QUE PRONTO VOLVEREMOS…»
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Las palabras de Costas contradijeron a Milito y dejaron expuesta una grieta. Un rato antes, el presidente había brindado una conferencia en la que manifestó: “Fue una decisión que costó muchísimo, casi conjunta. Cuando nos sentamos a hablar, sentimos que había que descomprimir algo. Los chicos necesitaban un cambio de aire y, más allá de la decisión, era algo que se imponía. Tenemos una gran relación con Gustavo, más allá de lo que se ha dicho, se ve en el día a día, fue un hermoso año y medio más allá de este semestre que no fue como esperábamos”.
Milito agregó: “Quedamos en hablar esta mañana con el plantel para comunicarlo. Creímos que había que hacerlo más allá de si dirigía los últimos partidos o no, para descomprimir. Estábamos de acuerdo en no decir nada, en esperar a una comunicación conjunta. A la tarde nos enteramos que estaba en todos lados”. Y amplió: “Gustavo dijo que no iba a haber problema desde lo contractual, tenemos que juntarnos con el representante. Se dio una charla muy natural, ambos entendimos que esta decisión se caía de maduro. Él no me manifestó intención de quedarse o querer revertirlo. Hemos estado en vestuarios y lo veíamos en el día a día, era innecesario forzar esta situación. Gustavo sentía que había que renovar mucho el plantel. Hacerlo no es fácil, pero no fue un condicionante. Ambos sentimos que era una situación para interrumpir este ciclo”.
Después de la conferencia, Costas salió a saludar a la gente que esperaba del otro lado del alambrado. Los jugadores se sintieron incómodos. Según pudo averiguar Clarín, la idea era entrenar en el gimnasio cerrado, pero el técnico quiso hacerlo en la cancha auxiliar, a la vista de todos. Obviamente, hubo canciones a favor del entrenador e insultos para los jugadores y “la Comisión”.
«ES UN SEMESTRE MALO Y SOMOS TODOS RESPONSABLES. YO EN PRIMER LUGAR», afirmó Milito sobre el presente de Racing y la salida de Costas.
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Cuando terminó la práctica, un grupo de barras forzó el portón e invadió el playón al grito de “Costas es de Racing, Milito no” y luego se metieron en el Cilindro bajo el cántico “el club es de los socios”. Los dirigentes creen que estuvo motivado por la política interna. A fin de cuentas, hubo gente que fue genuinamente a despedir al entrenador y otros que aprovecharon la coyuntura para generar el desborde.
Se preveía alguna situación de conflicto y por eso hubo una fuerte presencia de infantería. El clima, más allá de la campaña, está espeso. No parecieron casuales las banderas y pintadas que se observaron en Avellaneda y en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. Faltan dos años y medio para las elecciones y en 2025, Racing fue protagonista. ¿Bastaron seis meses malos para pedir la cabeza del presidente democráticamente elegido en diciembre de 2024? Las hilachas se ven solas.
Gonzalo Costas, hijo de Gustavo y principal colaborador, escribió un mensaje en su cuenta de Instagram. “Títulos internacionales 2. Semifinalista de Copa Libertadores (3ra en la historia del club). Subcampeón argentino y 61% de efectividad en puntos totales (2 años y medio de gestión). Lo dimos todo y más! Nos quedaba mucho para dar. Fuimos muy felices. Gracias Racing, te amo”, fue su posteo. Señal de que su papá no pensaba renunciar. ¿Entonces? ¿Por qué se habló de una decisión consensuada? Será la palabra de unos contra otros. Y creer o reventar, claro.
Lo cierto es que Milito ya pasó la página y está enfocado en reencauzar el equipo. “No podemos detenernos en los berrinches de los que ya no están”, deslizaron cerca del presidente. A partir de este lunes, el plantel estará a cargo de Sebastián Chirola Romero y Luciano Aued, quienes dirigirán los partidos ante Independiente Petrolero y Defensa y Justicia.
En el interín, Milito buscará un reemplazante para Costas, a quien nunca quiso pero sostuvo en el banco desde el primer minuto que asumió la presidencia de la Academia. El principal apuntado es Hernán Crespo, recientemente desvinculado de San Pablo. Los otros que seducen tienen trabajo: Guillermo Barros Schelotto (Vélez), Nicolás Diez (Argentinos Juniors) y Luis Zubeldía (Fluminense).
¿Con qué plantel contará el nuevo entrenador? Habrá una depuración, pero no será tan grande, de acuerdo a las palabras del propio Príncipe. Se reforzará en puestos puntuales, pero habrá que repartir el dinero con las obras de Ezeiza, algo en lo que Costas y Milito tampoco estaban de acuerdo porque el técnico pidió refuerzos por encima de las posibilidades económicas de Racing.










