México se enfrenta al desafío de sostener una población cada vez más longeva. Hace medio siglo, la población aumentaba a un ritmo suficiente para duplicarse cada 20 años. El crecimiento anual hoy es menor al 1% y la tasa de fecundidad ha caído a 1,6 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional. El resultado: menos nacimientos, hogares más pequeños y una población cada vez más envejecida.










