El ser humano moderno está acostumbrado a las comodidades urbanas, pero existe un selecto grupo de personas dispuestas a romper por completo con esa barrera protectora. El escenario de esta nueva aventura de Supervivencia al Desnudo: Conquista Mundial es Zululandia, en Sudáfrica, un territorio salvaje donde 14 estrellas internacionales de la franquicia compitieron divididas en parejas por el orgullo nacional y un premio de U$S 200.000. Durante 40 días, sin agua, comida ni ropa, los participantes debieron valerse únicamente de sus instintos primitivos en un entorno dominado por leopardos, rinocerontes y cocodrilos.
Para la dupla mexicana integrada por Fernanda Pérez y Pablo Melin (foto arriba), la oportunidad implicó una mezcla de inconsciencia y fascinación por el entorno natural. «Tendrán razón en decir que estamos medio locos, no podemos mentir», confiesa entre risas Fernanda, quien descubrió en su primera experiencia de 21 días una desconcertante adicción a la adrenalina de la escasez: «Te enfrentás al hambre, a la privación del sueño y a desafíos que te hacen sacar la mejor versión de vos o cosas tuyas que te sorprenden. Cuando te vuelven a invitar, el cuerpo te pide ver qué hay más allá y hasta adónde podés llegar. Es un juego complejo en el que aprendés a utilizar la naturaleza a tu favor para persistir».
Por su parte, Pablo, un trabajador y estudiante que se consideraba un ciudadano común y corriente antes de que Discovery lo convocara, coincide en que el entusiasmo por el terreno outdoor supera cualquier temor inicial: «Agradezco mucho esta oportunidad en las plataformas. La primera vez no tenía idea de dónde me metía; me avisaron un viernes que viajaba y no me lo creí hasta cumplir el ciclo. Esta segunda vuelta fue revivir esa emoción».
Competir contra los «dinosaurios» de la supervivencia
Volver al sitio que vio nacer a la humanidad significó una doble presión para los participantes: adaptarse a una vegetación hostil y, al mismo tiempo, medir sus capacidades con verdaderos próceres de la especialidad. «Volvimos al origen, a una de las regiones más riesgosas del planeta. En mi tierra, la vegetación del desierto de Sonora se parece bastante, pero en África tenés hienas, leones y elefantes que son un peligro real para tu existencia», analiza Fernanda. A ese panorama se sumó la enorme asimetría en el historial de los rivales deportivos. «Nos tocó estar con gente como Matt Wright, Gabby o Ky, personas que nos llevan 10 o 15 años de ventaja, que tienen casi 50 años y se dedican exclusivamente a esto. Eran demasiadas variables y tuvimos que armar un bloque muy sólido con Pablo para representar bien a México».

Melin detalla el fuerte impacto psicológico que le produjo pasar de espectador a competidor directo en la sabana. «Crecí mirando en la televisión a esos expertos. Estar ahí contra ellos fue una locura. Sacábamos las estadísticas de permanencia y figuraba que Wright acumulaba unos 305 días de experiencia en el programa, mientras que yo, con mis 21 días previos, me sentía un bebé. Te preguntás cómo podés superar a un dinosaurio que lleva tanto tiempo viviendo de esa manera».
Para intentar equiparar la balanza, Pablo realizó una preparación enfocada en técnicas tradicionales antes de abordar el vuelo hacia el continente africano: «Hicimos un entrenamiento especial en Sonora. Practicamos despostado de carne con un carnicero, fuego primitivo y repasamos las herramientas básicas de supervivencia. Además, nunca dejé de entrenar físicamente; mantener el organismo en constante movimiento es algo que todos deberíamos tener grabado en nuestra programación mental».
El enemigo invisible: la verdadera tortura en la piel
Aunque la imponente presencia de los grandes depredadores africanos suele acaparar la atención de las cámaras, los dos participantes coinciden durante una entrevista exclusiva en que el verdadero calvario cotidiano provino de los seres más minúsculos e implacables del ecosistema de Zululandia.
Al ser consultados sobre la convivencia sin indumentaria en un espacio repleto de insectos, Pablo Melin no dudó en calificar la experiencia como una pesadilla para cualquiera que sufra de fobias: «Había mosquitos, jejenes, hormigas y garrapatas. En mi vida pensé que me iba a tener que sacar garrapatas de mis partes nobles. Literalmente nos pasábamos el día espulgándonos el uno al otro, me sentía un perro». Según explicaron los guías del lugar, esa región sudafricana cuenta con una de las densidades de ácaros más elevadas del mundo. «Te sacabas bichos de todos lados, era horrible», recuerda el superviviente.

Fernanda Pérez concluye con una advertencia valiosa para los amantes de las travesías extremas: «Uno se preocupa por los animales grandes, pero son los pequeños los que demandan mayor cuidado porque resultan sumamente invasores. Y no hablo sólo de las garrapatas; las bacterias, los virus y los parásitos del agua o del entorno son los elementos reales que te pueden enfermar y sacar de la jugada en un instante». La suerte de los competidores frente a estas plagas invisibles y la resolución de la competencia ya se develan en la pantalla, demostrando que la mente es el músculo definitivo a la hora de resistir en cueros.

Habrá que llegar hasta el final de los 9 episodios para saber cómo fue la suerte de los mexicanos. La serie se estrenó el jueves 21 de mayo a las 22 en Discovery con capítulos que se emiten una vez por semana, al igual que en HBO Max.
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