Cae el sol en el centro de detención de Delaney Hall y los cientos de personas que con pancartas y gritos denuncian la deriva fascista de Estados Unidos ya saben lo que se les viene encima. Lo han vivido los días anteriores y saben que ocurrirá de nuevo esta noche. Primero, las autoridades ordenarán el desalojo. Los manifestantes se resistirán. Y entonces llegarán los empujones, las carreras, los gases lacrimógenos, las balas de goma y los heridos y detenidos. “ICE, fuera de Nueva Jersey. Aquí os odiamos. Sois unos fascistas”, grita un joven encapuchado contra varias decenas de uniformados armados hasta los dientes.









