la muestra de Valentina Liernur que explora la violencia, la fragilidad y la esperanza

la muestra de Valentina Liernur que explora la violencia, la fragilidad y la esperanza


En un edificio que cruza la arquitectura del 1900 con el presente –cuyos techos altos, con molduras y relieves, todavía ostentan las huellas de un barroco dramático y elegante–, las emociones rompen los bastidores: en la muestra Estado del Daño, de la artista argentina Valentina Liernur en esta galería del microcentro llamada Isla Flotante, telas industriales como el jean o la gabardina son perforadas en una violencia enérgica y paradójicamente cuidadosa que podría ser la viva cara del noise punk.

Los agujeros impactan en el soporte como abstracción, se expanden sobre las telas a veces deshilachados –cuando la artista los rompió con las manos– y otras veces con rectitud, simetría –cuando los cortó más prolijamente con un cutter–.

Exploran la entrada y salida de estados mentales, se preguntan qué hay –o si hay– más allá, aunque a veces detrás del jean despedazado terminan por enfrentarse a otra tela negra. Pero cuando consiguen atravesar por completo el soporte, curiosamente pueden leerse como halos de esperanza: “Hay que hacer agujeros en el pensamiento de uno mismo para salir adelante, para dejar que entre la luz”, dice la pintora.

Cuenta Liernur que de chica quería ser actriz. En paralelo al arte, estudió dramaturgia en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático. Además de vivir en Buenos Aires lo hizo algunos años en Brasil y Alemania. Trabajó en teatro y se formó en pintura con artistas como Sergio Bazán y Guillermo Kuitca.

Cierta teatralidad oscura

De ahí el gusto por cierta teatralidad oscura, apagada, a través del pincel, y por la gran escala. “Hay algo de las obras de tamaño bien grande que te vincula con el cuerpo, eso estaba muy presente en la muestra de Guille en el Malba el año pasado y me encantó verlo”, conecta, en relación a Kuitca 86. De Nadie olvida nada a las Siete últimas canciones.

La obra de Valentina es parte de colecciones como la del Museo Guggenheim de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y la Fundación Klemm –las dos últimas instituciones tienen piezas de ella exhibidas actualmente en dos muestras–.

Entre 2003 y 2005 formó parte del Programa de Artistas Visuales UBA/Rojas (Beca Kuitca) y en 2008 asistió a la Städelschule en Frankfurt, Alemania. Fue docente en la Universidad Torcuato Di Tella.

“La actualidad es tan opresiva que tiende a que uno vaya achicándose, con este tamaño de obras sentí la oportunidad de hacer lo contrario”, señala. Su proceso pictórico mezcla variedad de colores, pero a la vista esta muestra se concentra en tres muy marcados: “Son como frases cortas, no dejan que te distraigas o escapes. Me gusta la puntuación, la música de sonidos bajos, estas pinturas tienen un peso denso que va al piso”, dice.

Lo que une a la abstracción con la figuración de manera directa, en la sala, es esa misma paleta, limitada al protagonismo del blanco, negro y un rojo que es a la vez tierra y sangre. Los tres juntos dan como un efecto de filtro, son esa antiparra que enmarca el mundo en una frecuencia visual específica.

La otra parte de la exhibición es la de los retratos, más figurativos, de boceto desfachatado que la obra final preserva, aunque “lo figurativo se infecta de lo abstracto y viceversa”, señala Liernur.

“Por ejemplo la pintura Ari pensando podría ser la abstracción de un pedido, de un anhelo, mientras que lo figurativo está también en la abstracción porque lo roto, los agujeros, evocan de inmediato a una idea de violencia”, sugiere.

Algunos personajes retratados miran para arriba en una suerte de añoranza, propósito, en encuadres que les recortan los brazos dando la sensación de algo indefenso; otros tienen miradas perdidas, un tanto fastidiadas, y si se les ven los brazos: en ellos inclinan sus cabezas como si no aguantaran del todo el peso de no entender.

Estado del daño, de Valentina Liernur se puede visitar en Isla Flotante. Foto: redes sociales.

Cartografía de la vulnerabilidad

El título de la exhibición apunta a eso, “sugiere una cartografía de la vulnerabilidad, reflejando de manera sutil el pulso de un contexto global convulso, donde la noción de ‘daño’ se vuelve una condición persistente tanto en lo social como en lo íntimo”, escriben sobre la muestra desde la galería.

Algunas figuras además tienen eso de la foto, de la moda. A sus miradas las encubre el misterio de los lentes de sol polarizados, sus poses desafían pero disimulan intenciones: el visitante no sabrá del todo si estos personajes están enojados, seductores, vacíos, por atacar o acercarse.

Hoy en día con las redes, posar excede al mundo de la moda, muchísimas personas performan su imagen. Lo que elegís para ponerte tiene una cantidad de data social y simbólica infinita, es un código complejísimo que siempre me obsesionó. En la actualidad todos se están pensando a través de su imagen, y estas obras son conscientes de eso, se hacen cargo y lo trabajan”, apunta.

Estado del daño, de Valentina Liernur se puede visitar en Isla Flotante (Viamonte 776) de martes a viernes de 15 a 19 con cita previa, hasta el 5 de junio.

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