Cuando Roberto Sánchez apareció con su sombrero en la semana previa a la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, sus adversarios no tardaron en etiquetarlo como comunista e incluso como una versión artificial de Pedro Castillo, el expresidente encarcelado desde 2022 tras su fallido autogolpe. Sánchez nació en Huaral, una ciudad costera del norte de Lima, mientras que Castillo emergió desde la serranía de Cajamarca. Pero más allá de los orígenes, Sánchez supo conectar con un sector del electorado que siente que su voluntad fue desconocida y que Castillo fue empujado al precipicio por las élites políticas. Si el maestro chotano llegó a Palacio con un discurso de ruptura surgido desde los Andes, Sánchez apeló a una narrativa similar para abrirse paso hasta la segunda vuelta. Ahora, sin embargo, ha dado un giro inesperado en la recta final de la campaña.
Roberto Sánchez cambia su programa de gobierno a una semana de las presidenciales en Perú










