Bolivia ha vuelto a dividirse en dos. El corte de carreteras encabezado por campesinos indígenas, que desde hace más de un mes tiene sitiada La Paz, ha hecho emerger un racismo recalcitrante en la capital. Cansados de que falte gasolina y alimentos y de que lo poco que encuentran se venda a precios desorbitantes, arremeten contra los manifestantes. “Haga patria, mate un indio”, se lee en la pintada de un barrio rico paceño. “Estos campesinos vienen a joder mi ciudad”, dice una publicación de Facebook. El odio se mueve en ambas direcciones: cuando los manifestantes que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz ven acercarse a sus reuniones a una persona de tez más clara, le chiflan “¡fuera, no queremos q’aras!” (blanco en aimara).
El conflicto social en Bolivia reabre la fractura racial: “Haga patria, mate un indio”










