A lo largo de las últimas semanas ha habido señales de que la salud de la princesa Mette-Marit de Noruega, diagnosticada de una fibrosis pulmonar en 2018, estaba empeorando. Su marido, el príncipe heredero Haakon, anunciaba que acortaba un día su viaje oficial a Japón de esta semana, y antes ya había dicho que estaba “preocupado” por el empeoramiento del estado de salud de su esposa. La primogénita del matrimonio, la princesa Ingrid, ha regresado a Noruega desde Australia, donde estudia, para pasar más tiempo con su madre. Y Mette-Marit ha aparecido en dos actos oficiales con una mascarilla de oxígeno. Ayer, se pudo ver a Mette-Marit, acompañada de Haakon y la princesa Ingrid, llegando al hospital Nacional de Oslo. Tras todas estas señales, este viernes la casa real del país escandinavo ha anunciado que Mette-Marit, de 52 años, ha sido incluida en la lista para un trasplante de pulmón.










