Hace dos años que Esteban Lindor Alvarado (46) vive casi completamente aislado en el Modulo VI del Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza. Otros 112 presos están alojados bajo el mismo régimen en ese lugar. Pero él -que en 2023 quiso escaparse en helicóptero del penal- esta peor: no tiene compañeros de encierro y sólo puede tener contacto con su hijo mayor, Santino (21), que lo va a ver una hora cada 15 días y habla con él apenas 20 minutos por semana y con un blindex de por medio.
Aun así, pese a este régimen muy duro, las autoridades del Servicio Penitenciario Federal (SPF) tienen miedo de que el capo logre pasar algún mensaje. Por eso en las ultimas horas se pusieron en «alerta máxima» (sic), tras la detención de Yanina Alvarado (42), su hermana.
Yanina cayó el jueves a la noche en un auto con dos hombres y un arma tumbera estilo Frankenstein, calibre 22 con caño de carabina. La mujer -con dos condenas encima y un juicio por narco en su futuro próximo– había logrado que le dieran prisión domiciliaria.
Desde el entorno de Alvarado minimizan la detención y dicen que en los últimos juicios orales quedó en claro que Yanina y Esteban están distanciados. Pero las mismas fuentes también minimizan el rol de Santino en la vida narco de Rosario, y eso es algo que muchas fuentes refutan.
La violencia narco no es algo que pueda desaparecer así nomás y, según pudo saber Clarín, en las ultimas semanas en Santa Fe preocupa lo que está pasando en Rafaela donde sólo el lunes 1 de junio hubo dos balaceras.
La primera fue en el barrio Amancay. Aparecieron dos motos desde donde abrieron fuego y todo terminó con tres heridos. Pocas horas después, se produjo otro ataque a una casa del barrio Antártida Argentina. Ambos episodios se están investigando como disputas por el territorio del narcomenudeo.
Como suele ocurrir, la violencia de afuera suele tener su correlato dentro de los penales. En este caso el escenario fue el sector de presos de Alto Riesgo del Complejo penitenciario II de Marcos Paz.
Allí dos capós, René «El Brujo» Ungaro (39) y Evelio «Yiyo» Ramallo (40) se agarraron a las piñas. Ahora pasaran un mes y medio aislados, «engomados» como dicen los presos.
Ambos son pesados: «Yiyo» esta señalado como dueño del narcomenudeo en Rafaela, tiene varias condenas entre ellas una a perpetua por instigar tres homicidio. Siendo Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich lo definió como «el narco que le pagaba más a los sicarios si pegaban el tiro en la cara».
El Brujo» Ungaro fue condenado por armar un plan de terror, pagando por cada muerte al azar a sus sicarios. El fue el responsable del asesinato de Claudia Deldebbio (58) y su hija, la profesora de danzas y bailarina Virginia Ferreyra (32), quienes estaban paradas en la vereda esperando un colectivo en julio de 2022.
Yanina Alvarado fue detenida este jueves en el barrio Nuevo Alberdi, en Rosario. Tenía una domiciliaria por una doble condena, pero la encontraron en la calle y armada. Ahora, los Fiscales federales volvieron a pedir que vaya a una cárcel para que cumpla con la pena de 11 años de prisión tras ser condenada en marzo de 2023.
A pesar de sus condenas, la mujer había conseguido en agosto de 2024 la prisión domiciliaria, tras una resolución de la jueza Sylvia Aramberri, para que quede al cuidado de su hija de 3 años. El 28 de agosto del año pasado, la Cámara Federal de Apelaciones, integrada por Silvia Andalaf Casiello y Aníbal Pineda, revocó la medida y dispuso que nuevamente Alvarado sea detenida de manera efectiva. Casación desempató y la mandó, otra vez, a la mujer a su casa.
«Yo no vendo drogas, vendo juguetes»; «vendo peluches por internet»; «a veces vendo cosas que viene de afuera como un tupper», «no conozco a la gente que me compra, me llaman, pasan a buscar el paquetito y me transfieren el dinero».
Estas fueron algunas de las explicaciones que en 2024 -sin ponerse colorada- dio Yanina al ser indagada por los fiscales Matías Scilabra, Matías Mené y Santiago Alberdi, de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) Rosario.
A Yanina le queda un juicio oral pendiente como responsable del transporte de 32 kilos de cocaína secuestrados por la División Antidrogas Rosario de la Policía Federal el 1° de julio de 2024. La droga estaban en el baúl de un Peugeot 308 conducido por dos hermanos que fueron detenidos cuando pararon en la estación de servicio YPF del kilómetro 192 de la ruta nacional 9.









