Sin evidencias, el republicano Donald Trump lleva años sembrando la duda sobre un posible fraude electoral en Estados Unidos. Ahora, a meses de las elecciones de medio término, cuando se disputan puestos claves en el Congreso que podrían redefinir las fuerzas políticas, se conoció que el brazo de investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha solicitado directamente a funcionarios electorales de Estados clave, como Texas y Carolina del Norte, los expedientes de un puñado de votantes específicos. EL PAÍS ha tenido acceso a una cadena de correos electrónicos entre la agencia federal y autoridades locales.
El Gobierno de Trump delega en el ICE el rastreo de “falsos” votantes de cara a las ‘midterms’










