Era apenas un niño y el diseñador Simón Giménez Chiodi ya había desarrollado una atención singular por la indumentaria. No solo reconoce que era bastante quisquilloso a la hora de vestirse, sino que además se preocupaba por los detalles de los atuendos propios y también los de los demás.
Jugaba con los trajes del trabajo de su papá, los que solía intercalar con prendas de su madre. Incluso, recuerda, que aprendió a identificar a los jugadores de fútbol por los botines que usaban. Esa mirada casi quirúrgica sobre la ropa lo acompaña hasta el día de hoy.
Fundador de State of Chaos, la marca que lanzó en 2021, a los 28 años ya fue parte del certamen Revelaciones de Moda, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para luego debutar en pasarelas locales e internacionales.
¿Cómo es su estilo? Influenciado por el brutalismo, lo hace evidente en los volúmenes, las líneas rígidas, y en cómo las prendas modifican la silueta y la postura del cuerpo. A eso se añade la exploración que hace de la sastrería, cuando, por ejemplo, se anima a yeites vestimentarios de otras épocas, aunque trayéndolos a lo cotidiano.
Y es en ese sentido que se aleja de las tendencias de temporada y se enfoca en ensamblar la tradición del saber hacer con la innovación que alcanza al experimentar con textiles diversos.
Cada una de sus prendas es diseñada de manera exclusiva para el cliente, y esto le permite salirse de la idea remanida de la industria de tener que segmentar por edad o por cuestiones comerciales. “Lo que me importa es que sea para alguien que valora el proceso y el tiempo detrás de cada pieza -reflexiona- que quiere que lo que usa le transmita algo real”, indica.
Arraigado a su tierra, Giménez Chiodi insiste en revisitar tanto las historias como los personajes porteños, los de antes y los más recientes. En una vista que no queda en lo inmediato, mucho menos en la superficie, sino que se mete de lleno en las profundidades sociales y culturales de esta metrópolis.
Así lo hizo cuando indagó en los archivos de Clorindo Testa para crear “Peste”, la colección inspirada en, justamente, “La peste de Ceppaloni”, serie de obras del reconocido arquitecto. ¿Qué mostró? Prendas diseñadas y confeccionadas íntegramente en el país, con la intención de revalorizar la producción nacional.
Y, por estos días, hará lo propio con “Nocturnos ‘26”, la nueva propuesta que si, por un lado, lo llevó a viajar a los años 30 a través de la obra del fotógrafo Horacio Coppola y del escritor Leopoldo Marechal, por el otro, se detuvo en el vínculo que los unió a ambos. ¿El concepto? Construir identidad sin perder de vista las propias raíces.
Presentada anteriormente en Designers BA, en marzo de este año, ahora tendrá su turno en la Milano Men’s Fashion Week. Para su segunda participación en la semana de la moda italiana, Giménez Chiodi pergeñó un fashion film inspirado en Adán Buenosayres, la célebre novela del mencionado Marechal.
En contraste con algunos hacedores de su generación, y en tiempos de virtualidad acelerada por la Inteligencia Artificial, el diseñador elige poner el foco en lo tangible y no quedarse solo con la devolución de una pantalla.
Esto se traduce en sus visitas frecuentes a los lugares donde puede hallar documentación analógica, por caso librerías, edificios y archivos. “Lo palpable te da una riqueza que lo digital no tiene, por más abarcativo que sea”, señala.
Y esa búsqueda también se vuelve evidente cuando incluye fibras naturales, como la lana o el algodón, lo mismo si utiliza gabardina o sarga o si finalmente incorpora el látex líquido orgánico, material que ya se volvió una insignia de su marca.
¿Cómo lo hizo? Con pruebas que empezaron hace más de un año, a partir de una técnica propia en la que logró solidificar esa sustancia hasta darle apariencia textil. “Siendo una firma joven, me parece importante marcar un ideal sobre el proceso, el oficio y el valor de las cosas”, sintetiza.










