Un mismo texto –Paraíso- representado en dos países distintos sigue su camino. Su autora Inmaculada Alvear llegó desde Madrid para el estreno porteño de este unipersonal que interpreta Luciano Cáceres con dirección de Ignacio Rodríguez de Ana. Estará el 21 y 28 en el Cine Teatro El Plata.
—¿Qué balances hacés de esta versión en Buenos Aires?
—Mi viaje a Buenos Aires ha sido un reencuentro con mis amigos y con una ciudad en la que fui feliz. Desde que estuve en el primer ensayo el domingo antes del estreno, ya me sentí como en casa. Ese día conocí a todo el equipo de Paraíso, pues solo conocía a Luciano y a Marcelo Chao, el productor. Sentí compañerismo, respeto y una gran complicidad entre todo el equipo: desde el director, Ignacio Rodríguez de Anca, hasta el diseño de vestuario de Carolina Langer o la adaptación de Dany Mañas. Y eso se tradujo luego en un montaje brillante que te atrapa desde el minuto uno, donde todo encaja perfectamente, iluminación, música original (que me encanta), vestuario, el diseño de visuales… para crear esa atmosfera de transformación que nos acompaña durante todo el viaje de Paraíso. Solo puedo estar agradecida a Luciano por haber encontrado este texto y a la productora, Marcelo Chao, por apostar por mí sin conocerme.
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—¿Cómo fue que la doctora en Geografía e Historia se transformó en autora?
—Siempre me había gustado escribir desde pequeña, pero todo lo guardaba en un cajón. Entré a trabajar en la ADE (Asociación de Directores y Directoras de Escena de España) y ahí se decidió entregar el premio María Teresa León a las dramaturgas. Lo ganó la argentina Lucía Laragione por Cocinando con Elisa y conversé mucho con ella. Le comenté mi deseo de escribir teatro y me habló de Mauricio Kartun. En un primer momento me pareció algo imposible, pero justo al que era mi marido (ingeniero aeronáutico) le ofrecen venir a trabajar a Buenos Aires. Kartun es verdaderamente un maravilloso maestro.
—¿Por qué elegiste que en Paraíso se hable de la República Dominicana?
—Estaba buscando un sitio donde poder ubicar a Jessie. Y ahí descubrí que hay un barrio en la República Dominica que se llama Paraíso de Dios y es el más contaminado de todo el planeta, está a las afueras de San José.
—¿Cómo imaginaste un solo personaje masculino y su trasplante cardíaco?
—Siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con las terapias alternativas, desde muy joven. Hice meditación zen, luego flores de Bach y reflexología. Estudié macrobiótica y medicina oriental. Es ahí donde dice que los órganos están asociados a emociones y sensaciones, positivas o negativas. El corazón es el órgano que a lo largo de la historia más literatura ha recibido. Entonces un día se me vino a la cabeza preguntarme: ¿qué pasaría si le trasplantan el corazón a una persona? Empecé a investigar y se me ocurrió imaginar a un hombre blanco, rico con posibilidades económicas con el corazón de una negra y prostituta. Así nació Paraíso.
—Aparece un amante tucumano. ¿Tuvo que ver tu paso por nuestro país?
—No, eso está en la versión que hizo Dany Mañas. En mi texto es un marroquí pero en Argentina no tenía sentido. También adaptó un poco el lenguaje para que dejase de ser madrileño. Nosotros hablamos de una manera menos dulce que los argentinos. No todos los intérpretes se atrevían y Luciano Cáceres aceptó inmediatamente. Lo vi en Madrid haciendo su otro unipersonal Muerde y quedé impresionada con su trabajo. Siento que estrenar en Buenos Aires es como cerrar un círculo.
“La gente está un poco asustada”
A.S.
Inmaculada Alvear estuvo ansiosa ante el estreno de este unipersonal Paraíso que ya lo ha traducido al checo para estrenarla en Praga y al francés para que se pueda dar también en París. Es conocida su obra Mi vida gira alrededor de quinientos metros, donde refleja la violencia en una familia de ahí su título, también es autora de El sonido de tu boca, con la que obtuvo el Premio Nacional Calderón de la Barca en el año 2004 y En un minuto (2015)
Cuando se le pregunta por la actual situación en España no duda en responder: “Creo que la gente está un poco asustada, ya empezamos a preocuparnos con Ucrania y ahora Irán. Tuvimos el primer susto de una guerra más cerca de lo que nosotros pensábamos. Ahora te surgen muchas preguntas, ¿hacia dónde vamos? Una piensa cómo reaccionarán Putin y China…”
El feminismo sobrevuela su dramaturgia y ella afirma: “Diría que me interesa la mujer principalmente. Escribo desde mi papel como mujer y los conflictos que vivimos en la actualidad. Investigué sobre las dramaturgas españolas del siglo XIX y descubrí a Rosario de Acuña que escribió textos incendiarios. Esas autoras me inspiraron muchísimo”.
La dirección no es una vocación pendiente, pero sí la actuación. “No proyecto dirigir, pero me gustaría actuar. Me tienta el escenario. Mi hija está armando un ritual de reencuentro con la ciudad de Buenos Aires y quiere que volvamos a Caminito, ahora con mi nieta. Siento que volver a esta ciudad es retornar donde nació mi escritura”.










