A mediados de abril, tras un par de meses de amagos y fintas, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que no sería ella quien, finalmente, tomaría la decisión sobre si volver a usar fracturamiento hidráulico en México. El veredicto caería en un comité de “los mejores científicos y académicos del país”—los Avengers del fracking, les apodaron en algún medio—, quienes iban a “evaluar en qué condiciones es factible explotar el gas no convencional” y “si hay nuevas tecnologías y en dónde sería viable explotarlo”. En ese momento, solo se hicieron públicos unos pocos de sus nombres. EL PAÍS ha tenido acceso a un listado oficial de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación con sus 47 integrantes a finales de abril y, según el análisis de los nombres, cargos y trayectorias, 17 de los perfiles son favorables a la aprobación del fracturamiento hidráulico, frente a solo siete académicos críticos. De acuerdo a lo que dijo este lunes la mandataria, “esta semana o a principios de la próxima” se reunirá con “el grupo de científicos, que ya va muy avanzado en una primera recomendación”.









