Lionel Messi no se detiene. A los 39 años y en lo que probablemente sea su última Copa del Mundo, el capitán de la Selección Argentina atraviesa un presente descomunal: cinco goles en apenas dos partidos y una marca que ya es histórica, tras haber superado a Miroslav Klose como máximo goleador de los Mundiales.
El rosarino no solo lidera a la Albiceleste dentro del campo, sino también en los libros: su rendimiento en este Mundial 2026 lo mantiene en el centro de todas las estadísticas y récords. Cada partido suyo parece empujar un límite nuevo. Cada gol, una página más en una carrera que ya es leyenda.
Sin embargo, en el horizonte inmediato aparece una decisión incómoda para Lionel Scaloni: el tercer partido del Grupo J ante Jordania, este sábado a las 23.00 (hora argentina), un encuentro en el que Argentina ya tiene asegurada la clasificación como líder y no juega por nada.
Del otro lado, el calendario aprieta. El viernes 3 de julio será el inicio de los 16avos de final, donde la Selección comenzará su camino real a la eliminación directa, con rival aún por confirmar. Y ahí sí, cada detalle cuenta.
La pregunta es inevitable: ¿vale la pena arriesgar a Messi en un partido sin peso competitivo o es momento de preservarlo pensando en lo que viene? ¿Qué opinan los hinchas y lectores de Clarín?
El contexto suma matices: el capitán no solo está en un nivel superlativo, sino que además llega con una carga física importante en un torneo exigente, con ritmo alto y pocos días de recuperación entre partidos.
Pero también está la otra cara: Messi está encendido, en modo récord, con confianza absoluta y con la posibilidad concreta de seguir ampliando una marca que ya parece inalcanzable. Sacarlo de la cancha ahora también significa frenar una inercia que puede ser determinante. El interrogante está abierto.
El cuadro del Mundial 2026
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