Tras levantarse el secreto de sumario en la causa por el femicidio de Agostina Vega (14), se conocieron nuevas fotos del interior de la casa del horror de Claudio Barrelier en Córdoba. Allí los investigadores creen que el acusado de 33 años habría abusado, asesinado y descuartizado a la adolescente.
En su última imagen con vida, la chica ingresa por el portón blanco y oxidado de la casa ubicada en Juan Del campillo 878, en barrio Cofico, junto a Barrelier. Después, no se supo más nada de ella. Durante una semana, su familia la buscó con desesperación. El sábado 30 encontraron su cuerpo desmembrado en un descampado de 240 hectáreas en el barrio Ampliación Ferreyra, en la ciudad de Córdoba.
La casa del horror no es de Barrelier, sino de su pareja, Marianela. Allí vivían en total seis personas: él, su mujer, la hija de ambos de 11 años, Osvaldo Fassetta (47), y el matrimonio amigo del principal acusado, Ludmila y Matías. Hoy, la casa está con custodia policial.
En las últimas horas, aparecieron nuevas fotos de la casa. Las imágenes son tétricas. Por un lado, está la habitación de Fassetta, quien está detenido e imputado por encubrimiento agravado y donde los investigadores creen que Barrelier llevó a cabo el asesinato.
El cuarto es chico y está todo amontonado. Tiene una moto, un mueble con herramientas y una cama de una plaza con un alcolchado gris y otro blanco. Fassetta dijo que regresó a la casa el domingo 24 y que lo único que le llamó la atención fue que habían colocado un acolchado blanco donde dormía, cuando él usaba unos grises, y que estaba todo «muy limpio».
Además, dijo a Clarín que el garaje fue alguna vez un taller porque tiene dos tableros de herramientas y llaves y que hoy tiene una cama. «Ahí yo tenía mi habitación», agregó. Ese dormitorio está al lado del portón de entrada y del baño, pero separado de las demás habitaciones.
Incluso, en la pared que está al lado de la cama hay una inscripción que dice: «Mar te amo, sos mi vida». Una dedicatoria de Barrelier a su pareja, Marianela. Además, hay un montón de cajas con juguetes y papeles.
El mismo desorden se mantiene en la cocina y en el comedor. La pared tiene varios platos colgados, dando un aspecto antiguo y la heladera tiene varias estampitas de santos. Además, hay una palangana verde en plena cocina porque el techo tiene una pérdida.
La casa tiene varios ambientes, como un laberinto, aunque no tan espaciosos. Según la investigación, Barrelier le habría mandado un mensaje a Fassetta el sábado 23 a la noche que decía: “no vengas que tengo algo». Allí pasó Agostina sus últimos momentos con vida, según la hipótesis principal de los investigadores.
David jugaba al fútbol todos los sábados con Barrelier. Lo conocía hace años, compartían asados, salidas a la cancha de Instituto, habían forjado una amistad. «Viste esas personas macanudas que vos decís ‘qué piola, era un chabón que no te ibas a imaginar que podía hacer algo así. A nosotros nos cagó la vida. Me reprocho no haber estado atento’», dice a Clarín.
Barrelier trajo a Melisa Heredia, la madre de Agostina, y ella empezó a formar parte del grupo. David conocía a Agostina y a Felipe, el otro hijo de Melisa. «Me tocó salir a un baile con Melisa y no la he visto una persona descuidada. Es una chica normal, que le gustaba salir, que le gustaba ir a la cancha, comer asado y quedarse en el tercer tiempo con los hijos. Pero nunca la vi maltratar a sus hijos, nunca la vi descuidar a los hijos», cuenta.
Y agrega: «Nunca la vi a Agostina haciendo cosas malas en la cancha. Éramos una familia y disfrutabamos».
Además, David cuenta que el grupo se siente culpable porque no se dieron cuenta quién realmente era Barrelier. «Así cómo estaba Agostina, estaba mi sobrina», dice. Incluso recuerda que Barrelier invitó a la hija de un compañero para promocionar el gimnasio al que iba el hombre de 33 años.
«La había invitado a hacer la cara visible de un gimnasio. Ella le dijo que quería ir con su mamá. Tiene 19 o 20 años y juega al hockey. Y él le había dicho que vaya sola. Cuando salió todo esto a la luz, no sabes como la abrazaban los papás a esta chica», cierra.










