“Un gol en la vida es una obra de arte única, que explora la intersección entre el deporte, la inteligencia artificial y la memoria colectiva, convirtiendo los datos en sentimiento y la memoria en arquitectura», explicó Ximena Caminos, argentina, exesposa de Alan Faena, y una de las que potencia a Miami como epicentro del arte mundial.
En su rol de curadora y gestora, Ximena Caminos dijo eso hace un año, cuando se presentó Living Memory-Messi A goal in life (Messi, un recuerdo vivo, Un gol en la vida), obra de Refik Anadol, artista turco radicado en Estados Unidos, famoso por hacer arte digital. En este caso se le pidió a Leo Messi que eligiera un gol importante en su carrera.

Con ese gol elegido como base, detalló entonces Refik Anadol: “Se mapearon 17 puntos del cuerpo de Messi para reconstruir su forma física y su expresión cinética, y se los combinó con datos biométricos de voz, ritmos respiratorios, patrones de latidos del corazón y matices emocionales derivados de entrevistas (…) para recrear esa fracción de segundo en la que Messi convierte su gol elegido, y qué sintieron él y el público (…). Esta es una AI Data Sculpture (escultura de datos e inteligencia artificial) que redefine cómo experimentamos la memoria a través del arte«.
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El gol elegido por Messi fue uno que las crónicas definieron como histórico: el cabezazo que hizo en la final de la Champions League el 27 de mayo de 2009 y que, por 2 a 0, el Barcelona se impuso al Manchester United. Esta experiencia sensorial dura ocho minutos y, en julio del año pasado, se vendió en Christie’s Nueva York en 1.870.000 dólares que se destinaron a un programas que tiene la Unicef en cinco países de Caribe y América Latina.
¿Qué obra Refik Anadol presentó en Argentina y hoy pertenece al MoMA?
A un año de esa acción artístico filantrópica, Refik Anadol acaba de inaugurar lo que él definió como “el primer museo de la inteligencia artificial”. Se llama Dataland y está ubicado en The Grand LA, un polo cultural y comercial diseñado por el arquitecto Frank Gehry, en el downtown de Los Ángeles. Las fotos promocionales de las salas son un ejemplo de esa “cualidad” que parece dominar esta época: lo inmersivo. Imágenes generadas con inteligencia artificial para producir sensaciones y que si se musicalizaran con ritmos electrónicos habilitaran una rave interminable.

Y esos efectos se logran, por ejemplo, con sensores en las paredes que calibran los movimientos de los visitantes, a quienes se les da un dispositivo similar a un reloj que monitoriza sus emociones y su frecuencia cardíaca para interactuar con las propuestas visuales de las salas, potenciadas —en algunos casos—, con un difusor aromático portátil. Con Dataland, Refik Anadol y su socia y esposa Efsun Erkilic, parecen rendir tributo a Un mundo feliz, la novela que en 1932 publicó el escritor y filósofo británico Aldous Huxley.
ML









