Las tragedias, en particular los desastres naturales, nos muestran la realidad de un modo axial, desvestida de apariencias. Los terremotos que sacudieron ayer tarde a Venezuela han puesto en evidencia el grado de vulnerabilidad del país, la incapacidad de respuesta del gobierno y el colapso de los sistemas de emergencia tras décadas de abandono y corrupción escondidos detrás de una grandilocuente demagogia ideológica.










