Es un encuentro le dije: “Soy el cuerpo de esta obra. Tu obra se hizo cuerpo en mí. Es irrefrenable. Me hago actuación encima leyéndola”. Reconocí a mi abuela, a la humanidad entera en ella —se sabe que el autor es una antena del inconsciente colectivo universal que interpela al poder de turno y dialoga con la coyuntura—. Eran tiempos de Terrenal y simpático Kartun se negó a dirigirme, pero entornó la puerta, quizá sospechando positivamente ante el pedido de mano a su obra, habilitándome a manguearle los derechos después, tras un tiempo de mucho trabajo y fervor.
La suerte de la fea, como relato, nos sumerge en la trágica vida de una violista talentosa pero falta de belleza, condenada a poner música desde las sombras mientras una bella se luce en su lugar en una orquesta de señoritas de la Buenos Aires de los años 30. Distintos vestidos. Los mismos problemas. Pero este encuentro con el material propició, además, un replanteo existencial, un hito en mi biografía. Compañera de vida, piel, identidad.
El germen fue mi urgencia dicotómica y puérpera: “Yo, mamá de bebita lactante”, “Yo, cocinera freelance asfixiada”, “Yo, actriz en destierro teatral pesadillesco”. Y en un giro doméstico-dramático, todas las Pyrex con las que me consagraba a la esclavitud gastronómica, de golpe, hechas añicos. Nació tragicómica la decisión, habilitándome a jugarme unas semillas a la suerte de mi deseo, con un fundante tractorcito tracción a oxitocina y convicción. Revolié el cucharón y, junto a Paula Ransenberg (hada batuta) y Fede Berthet (abono musical), sazonamos el material hasta volverlo apetitoso. La fragancia contagió a Kartun, que cedió los derechos en un “sí” de camiseta puesta, para llevarla a escena por primera vez en BA, en Timbre 4, en agosto de 2016.
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Luego vino El Picadero a sala llena, la épica del Solís de Montevideo, los hermosos teatros del gran Buenos Aires y hasta el Consulado Argentino en Nueva York. Surcando una década, el sentido de la obra se ensanchó. Hasta el vestuario verde, epifanía del gran Ale Mateo, se resignificó sintonizado con la lucha de las mujeres por poner un límite a los abusos de todo tipo. Se develaron nuevas formas de no caer en la zanja autómata de la repetición. Aprendí a dialogar como partenaire con el diseño lumínico de Fer Balcells. Con Fede ejecutando desde la penumbra su composición, desahogándome en la voz de Viola, mi personaje, y a tantas otras mujeres. Mamushka de sentidos. Capa tras capa, mi voz maduró. Mutó mi cuerpo, mi suerte… muté yo.
Avanzada la pandemia choqué con la tragedia real. Viola y yo, entonces, hermanadas por la marca del infortunio. Ella, vientre seco; y yo, viuda de quien fecundó en mí una hija y la posibilidad de educar con el ejemplo de la autorrealización. Parabólica de sentido, me entregué a la red de amor, divino privilegio aquel que a las mujeres de la obra les faltó. Y cómo será la suerte de la fea, que resurgí poniendo el cuerpo en la patria que es el escenario, ese fuelle de cordura, venganza poética y sanación. Actuando resiliente la tragedia ficticia y cicatrizando aquella otra, la real. Compañera de aventuras esta obra amada, necesito cada una de sus palabras todavía hoy.
“¿Quién tuviera la suerte de la fea?”, escucho diez años después entre patas el homenaje que el propio Kartun le hace en Baco Polaco, donde finalmente me dirige. ¡Tamaña consagración! «¿Quién tuviera la suerte de la fea?», escucho en las sombras mientras ejecuto los sonidos que mueven los cuerpos de mis compañeros en escena, espejando a Fede, tal como hace Viola con Yolanda en la ficción. «¿Quién tuviera la suerte de la fea?», escucho agradecida entre escena y escena donde interpreto a una viuda… vaya paradoja. La otra. La que ya no soy. En la otra orilla, ese espacio poético donde siempre resurge el ser, la lucha, el sentido. “La suerte de la fea, la linda la desea. La suerte de la linda, la fea también.
*Actriz. Protagoniza La suerte de la fea e integra el elenco de Baco Polaco, ambas piezas de Mauricio Kartun. La suerte de la fea celebra sus 10 años desde el 16 de julio, todos los jueves a las 20.30hs en Timbre 4.










