Manuel Adorni presentó su renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. La decisión, según explicó el propio funcionario en una carta dirigida al Presidente, se debió al desgaste personal provocado por lo que calificó como una «carnicería mediática» contra él y su familia. Tras conocerse la noticia, la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, publicó un mensaje de apoyo en sus redes sociales donde lamentó las circunstancias de la salida y destacó su gestión.
A través de su cuenta en la plataforma X, Karina Milei expresó: «Querido Manuel, gracias por tu incansable trabajo durante todo este tiempo y por defender las ideas de la libertad con una pasión y un compromiso que pocas veces se ven». La funcionaria calificó a Adorni como una persona «íntegra, valiosa y muy querida», y añadió: «Sabemos del difícil –e inmerecido– momento que venís atravesando vos y tu familia desde hace meses, y acompañamos tu decisión con respeto, lamentando que las circunstancias hayan sido de este modo».
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Aunque la narrativa oficialista apunta al desgaste familiar frente al acoso periodístico, el verdadero detonante de la salida de Adorni fueron las declaraciones del propio Presidente desde España.
Durante una entrevista con El Observador España, Javier Milei intentó blindar la honestidad de su funcionario en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, pero dejó una definición tajante que terminó por acelerar el desenlace: «Si la Justicia lo considera culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada (…) Yo creo en su honestidad, pero es algo que tiene que determinar la Justicia».
A pesar de que el mandatario calificó la investigación como una «operación que violenta los límites de lo humano», la frase introdujo un fuerte quiebre en la habitual doctrina oficialista de respaldar a los propios «hasta las últimas consecuencias». Al condicionar públicamente su continuidad a los tiempos de Comodoro Py, Milei le quitó el sostén político definitivo.
Para Adorni, las declaraciones presidenciales se volvieron insostenibles. En su carta de renuncia se lee entrelíneas el impacto de ese desaire: el exjefe de Gabinete remarcó que se iba «en contra de los deseos» del mandatario, pero insistió en que «el ensañamiento tiene un límite», evidenciando que la falta de un blindaje político total lo dejaba expuesto a un costo personal y familiar intolerable.
Renunció Manuel Adorni, apenas un jefe de Gabinete. FIN
El contenido de la carta de renuncia de Adorni
En el texto enviado al mandatario, Adorni especificó que esta es la primera vez que va en contra de los deseos del Presidente, agradeciéndole que finalmente haya aceptado su dimisión. El exfuncionario detalló que la decisión responde al impacto que tuvieron sobre su entorno los ataques y «operaciones mediáticas», las cuales afectaron a su esposa, hijos, amigos y allegados.

Dentro de la misiva, Adorni enumeró y desmintió de manera enfática las acusaciones publicadas en su contra durante los últimos meses. Negó la existencia de viajes no realizados, gastos suntuosos, contratos falsos de su esposa con el Estado, sociedades en Uruguay, «granjas cripto» vinculadas a la custodia oficial y sospechas de nepotismo o corrupción, afirmando que se metieron con su vida privada e inventaron situaciones íntimas para dañarlo.
El exjefe de Gabinete afirmó que «el ensañamiento tiene un límite» y que su prioridad actual es el resguardo de sus afectos. Asimismo, ratificó su postura ideológica al señalar que el Presidente sigue siendo «la única esperanza para la Argentina» y que continuará apoyando el proyecto oficialista desde afuera del Gobierno. Hacia el final, agradeció la confianza depositada en él, elogió el rol de Karina Milei como pilar de la gestión y aseguró retirarse con la conciencia tranquila y en absoluta paz.










