Una toma aérea del terreno revela un coche funerario negro abandonado al interior junto a una camilla volteada. Preserva, exactamente –según revelan las imágenes de archivo–, la misma posición que hace un año, el 26 de junio de 2025, cuando se reveló el horror que crematorio escondía en su interior. Un olor fuerte a putrefacción queda aún permeado en el ambiente y se intensifica a medida que uno se acerca. La misma puerta clausurada por la Fiscalía General de Chihuahua (FGE) tiene pequeños corazones pintados, con un nombre y una fecha de deceso, para cada una de las 386 personas cuyo cadáver yacía dentro y permaneció por años en condiciones insalubres y en descomposición en Ciudad Juárez. Cientos de familias fueron estafadas y defraudadas creyendo que los restos de sus allegados fueron cremados y que ellos tenían las cenizas, cuando en realidad, según las denuncias, recibieron arena para gato, grava o los residuos de otro fallecido. A un año del descubrimiento, todavía más de un centenar de ellos continúan a la espera de poder reconocer y recuperar a su ser querido para poder darle una despedida apropiada, mientras siguen en pie de lucha por una pequeña luz de justicia.














