Estados Unidos celebró este sábado su 250° cumpleaños a pesar de los imponderables: una ola de calor extremo y tormentas eléctricas y el ego de su presidente, Donald Trump, que consumó, con algo menos dos horas de retraso, a eso de las 23:15 (hora de Washington, seis más en la España peninsular), el secuestro de un aniversario redondo que ha convertido en un gigantesco homenaje a sí mismo y que coronaron unos largos fuegos artificiales, “el mayor espectáculo pirotécnico de la historia”, según la Casa Blanca.









