El ciervo espera el disparo final de la sombra. Alma Montes, la migrante que aborda el hogar de los nativos norteamericanos Sin Huella, devastados y contaminados por el fracking y el capitalismo salvaje, espera la sideral luz. Alrededor, inacabable, la nieve tóxica cubre bares de cerveza podrida y los caminos sin salida de Alma oscura del alba de Giovanna Rivero. Un reposo de animales y humanos que en Rivero no significa inactividad ni vacío de pensamiento sino todas las energías y todas las relaciones que convergen en la existencia, que nunca es sino que puede ser y debe ser. Muy por encima del mundo.
El cuño existencialista acompaña los días de abismo de los habitantes de un ficticio Red Hill, que puede hallarse en la frontera canadiense o en la Patagonia argentina, y que la escritora boliviana indaga con sus flechas escarbando la identidad, los lazos familiares y las ruinas de las culturas subalternas. En varios pasajes de gentes de “montaña volcada” brotan paráfrasis de poetas místicos, narradores latinoamericanos y clivajes weird, narrativas y drogas contemporáneas conviven con huellas milenarias. “Pensó en tragar ese último BlueTrain que guardaba como una joya de coleccionista en su cofrecito del velador, pero hizo añicos la idea; cuando pasara su efecto, la amenaza cósmica todavía seguiría así. Qué risa, se dijo. Y luego movió imaginariamente la mano izquierda y escribió en la nada: Cuando despertó/ El querido alien/Todavía seguía allí”, en la epifanía de Alma previa de la decisión y el viraje hacia el no-tiempo, que puede ser en este aquí y ahora cualquier amuleto, en el mismo pliegue de oscuridad y luz, protector ante un “mundo demasiado hostil para andar desnudo”.
Al igual que sus compatriotas Natalia Chávez y Liliana Colanzi, la escritora de la confesional 98 segundos sin sombra, llevada al cine por Juan Pablo Richter, la zona de despegue de sus narraciones dentro del mal llamado gótico andino son las riquezas y miserias en socavón de Santa Cruz. Erróneo casillero porque el género del canon occidentalizado en ellas escapa a las marcas, el esperable desmoronamiento del realismo por otro enrarecido, para entrar en la ancestral oscuridad de un continente violentado y violado. Y así ensamblar un dispositivo que permita releer los acontecimientos históricos con un hado contrario a las hegemonías, “cuándo venciera la entropía de la larga inmersión en la que habían resistido, cuando los organizara cómo se organiza un mundo, cuando ya nada faltara”.
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La nueva novela de Rivero publicada por Marciana, que editó los cuentos de Tierra fresca de su tumba, para muchos críticos la mejor libro boliviano del siglo XXI, y Un resplandor, presenta la mixtura imposible de una memoria hecha por mujeres que corroen el orden de las cosas. Esa imposibilidad que arroja a indianizar con la facultad de la libertad, no la del mercado, sino la suprema necesidad de la sangre que teje a nuestros pies la ruta de lo amado.
Alma oscura del alba
Autora: Giovanna Rivero
Género: novela
Otras obras de la autora: Un resplandor; Para comerte mejor; Tierra fresca de su tumba; 98 segundos sin sombra;
Editorial: Marciana, $ 33.900










