«Al perro lo querían, al perro no lo mataron, por eso apareció vivo. Y eso demuestra que todas estas personas estaban de acuerdo», dijo la fiscal Marcela Dimundo, durante su alegato este domingo, en la sexta audiencia por el crimen de Fernando Pérez Algaba (41), más conocido como «Lechuga».
Los Tribunales de Lomas de Zamora están cerrados, helados, y a oscuras, excepto una sola sala en la que el juicio por el homicidio del trader, asesinado el 18 de julio de 2023, entra en la recta final.
En el edificio de Larroque y Camino Negro no tiene gas por lo que hace más frío adentro que afuera. Los 17 jurados (12 titulares y 5 suplentes porque una abandonó el debate al segundo día), abrigados, escucharon -primero- a uno de los imputados que declaró durante más de dos horas.
Más tarde empezaron los alegatos de las partes y la fiscalía pidió la pena de prisión perpetua para Maximiliano Pilepich (47), Matías Gil (31) y Nahuel Sebastián Vargas (46).
Pilepich es defendido por Maximiliano Angeli y Enrique Tonceda; Nahuel Vargas (46), por Mauro Da Silva Lima; y Gil, por Yamil Castro Bianchi.
Rodolgo Pérez Algaba sostuvo en sus manos un rosario de madera. Escuchó atento los argumentos de la fiscalía que decidió acusar a los tres imputados por el crimen de «Lechuga».
«El martes yo les dije que a Fernando lo mataron por plata. Y eso es lo que acá se ha comprobado. El 18 de julio de 2023, pasadas las 22 horas, en el predio Renacer, los señores acá presentes, el señor Maximiliano Pilepich, el señor Matías Gil, el señor Nahuel Vargas, acordaron tiempo atrás, junto con otras personas, sacárselo de encima a Fernando Pérez Algaba», empezó la fiscal Dimundo.
«Para eso el plan era hacerlo venir desde el exterior, ‘venite a la sombra, que nadie te vea‘, le decían. Y vino para cobrar una deuda con el señor Pilepich. Estas tres personas con otras, que están en otros procesos. mediante arma de fuego le dieron dos disparos por detrás, por el lado derecho, y lo mataron en la casa del fondo del campo, que al día siguiente demolieron, y luego de eso empezó un plan para encubrir el crimen. Lo mataron por codicia, por plata», sintetizó.
El alegato de la fiscal se extendió durante casi tres horas en los que detalló el «acuerdo de partes» entre los imputados para cometer el crimen.
«Yo no tengo probado si fue Pilepich o Vargas el que gatilló el arma, si fue uno, si fue el otro o si estaban los dos juntos poniendo el dedo en el gatillo. Pero estuvieron los dos ahí, antes, durante y se quedaron juntos después, y eso demuestra que hubo un acuerdo de voluntades«, sintetizó.
Matías Ezequiel Gil, el tercer acusado del crimen de Pérez Algaba.Además consideró que son coautores que «cada uno hizo una partecita» del homicidio de Pérez Algaba. «Le dispararon, lo dejaron agonizar (los peritos indicaron que la víctima pudo tener una agonía de 90 minutos), no vi ninguna ambulancia en el predio», apuntó Dimundo y repasó las pruebas. Las antenas de telefonía celular que ubican a los imputados en el mismo lugar a la misma hora, y que después de esa noche no volvieron a usar el mismo teléfono. Además de la ubicación de los autos, una camioneta Mercedes Benz y una Polo blanco, en el lugar de los hechos.
«Yo los acuso a los tres porque cada uno hizo una parte esencial. Para ponerte de acuerdo, no es necesario que estén los tres con un arma, es necesario que consientas la situación y acá le pusieron una trampa a Fernando. Tal es así que le dijeron que le iban a dar todo, que le iban a pagar», concluyó.
El alegato de la querella
Alrededor de las 16.30 fue el turno de Javier Baños, representando a la familia de Fernando Pérez Algaba. Durante su argumentación el abogado hizo hincapié en la importancia de la decisión unánime para alcanzar un veredicto condenatorio. También del peso de la falta de acuerdo: «Si uno de ustedes no está de acuerdo, estos tres se van a la casa caminando», les recordó.
Además apuntó a la coautoría de los tres imputados: «Pilepich seguramente haya sido el tirador, pero Vargas lo lleva a Fernando al campo de Renacer y con Gil, encubren. Tanto Gil como Vargas sabían que estaban formado parte de un homicidio, el plan perverso, el plan macabro incluía a los tres: se dividieron tareas. Todos colaboraron en deshacerse del cuerpo y todos colaboraron para echarle la culpa a Guatavo Iglesias», alegó en relación a los audios que se viralizaron con amenazas de un hombre vinculado a la barra de Boca y a quien intentaron inculpar.
«Los tres imputados mataron cada uno a su manera. Los tres fueron cómplices de la muerte, los que pensaron que nadie iba a preguntar por Lechuga, porque Lechuga vivía en España y que si preguntaban por él lo iban a poder culpar a Iglesias», sintetizó Baños.
«Les voy a pedir que hagan justicia», cerró. Las palabras finales estuvieron en manos de Sebastián Queijeiro, otro de los abogados del particular damnificado: «La voz de Fernando son las pruebas», repitió 12 veces a cada uno de los jurados mientras Rodolfo Pérez Alagaba se mantuvo de pie. También les agradeció por el cumplimiento de su deber como ciudadanos. «Muchas veces se habla de los jueces, pero esta vez los jueces son ustedes», les explicó.
De acuerdo a la imputación de homicidio triplemente agravado por uso de arma de fuego, premeditación y codicia, el jurado debe ponerse de acuerdo por unanimidad si decide considerar a uno, dos o los tres imputados culpables.
Este lunes será el turno de las defensas de los acusados. Se prevé que a la tarde el jurado pueda conocer los lineamientos y comenzar a delibrar si declara culpable o no a los tres imputados. El veredicto tiene que ser consensuado y si un solo integrante del jurado se opone a lo que decida el resto, Vargas, Pilepich y Gil quedarán absueltos.










