La noche del 5 de julio, la FIFA anuló la suspensión automática del delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado días antes por una entrada violenta contra un jugador de Bosnia y Herzegovina en el primer partido de la fase eliminatoria del Mundial. La decisión llegó recién después de una llamada personal de Donald Trump al presidente del organismo, Gianni Infantino, hecho que el propio presidente de Estados Unidos admitió públicamente, sin ningún reparo. Bélgica, el siguiente rival de los estadounidenses, protestó. La Unión Europea cuestionó la decisión. La FIFA, sin embargo, la mantuvo.









