La Selección Argentina volverá a vestir de azul contra Inglaterra en el Mundial. La FIFA oficializó la indumentaria que utilizarán ambos equipos en la semifinal que se disputará este miércoles desde las 16 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta: los británicos jugarán con camiseta, pantalón y medias blancas, mientras que el campeón defensor aparecerá con su conjunto alternativo azul marino, acompañado por pantalón y medias negras con detalles blancos. Emiliano Martínez, en tanto, utilizará un uniforme verde azulado.
La confirmación aparece en el documento de designación de colores difundido por la organización para las semifinales. En la segunda página del informe, correspondiente al partido número 102 del 15 de julio, Inglaterra figura como Equipo A y Argentina como Equipo B. La elección no responde a una cábala ni a una determinación deportiva de Lionel Scaloni: es el resultado de la asignación reglamentaria realizada por la FIFA para garantizar el contraste entre las indumentarias.
Sin embargo, pocas decisiones cromáticas podían resultar tan cargadas de historia. La camiseta azul quedó asociada para siempre al triunfo argentino por 2-1 sobre Inglaterra en los cuartos de final de México 1986, el partido de la Mano de Dios y el Gol del Siglo de Diego Maradona. También fue utilizada en los octavos de final de Francia 1998, cuando la Selección igualó 2-2 y avanzó mediante la definición por penales después de la expulsión de David Beckham tras un cruce con Diego Simeone y del inolvidable gol de pizarrón que convirtió Javier Zanetti.
La de Atlanta será la cuarta ocasión en la que Argentina vestirá de azul frente a Inglaterra en una Copa del Mundo. La primera ocurrió en Chile 1962 y no dejó un buen recuerdo: el conjunto británico se impuso por 3-1 durante la fase de grupos en Rancagua. Después llegaron las dos clasificaciones argentinas, en 1986 y 1998. En los otros dos cruces mundialistas anteriores, Argentina utilizó la celeste y blanca y perdió: 1-0 en los cuartos de final de Inglaterra 1966 y por el mismo resultado en la fase de grupos de Corea-Japón 2002.
Así, la relación entre la camiseta suplente y el clásico ofrece un dato que alimentará inevitablemente la superstición: cuando Argentina eliminó a Inglaterra de un Mundial, lo hizo de azul. Cuando cayó ante los ingleses en 1966 y 2002, utilizó su indumentaria titular. El antecedente de 1962 impide hablar de una eficacia perfecta, pero no alcanza para borrar la potencia simbólica de México 1986 y Francia 1998.
La historia de las indumentarias alternativas argentinas en los Mundiales comenzó de una manera bastante menos glamorosa. En Suecia 1958, Argentina debió enfrentar a Alemania Federal con una camiseta amarilla prestada por el Malmö, un club local, porque los colores de ambos seleccionados generaban confusión. Fue derrota por 3-1. Cuatro años después apareció por primera vez la camiseta azul en una Copa del Mundo, precisamente ante Inglaterra.
Son en total 15 partidos los mundialistas disputados con camiseta azul, con siete victorias, cinco empates y tres derrotas -dos de ellos las finales perdidas contra Alemania en Italia 1990 y Brasil 2014-. A esas variantes tradicionales se sumaron otras excepciones: la amarilla prestada en 1958, la camiseta negra usada ante Islandia en Rusia 2018 y la violeta frente a Polonia en Qatar 2022.
No todas las camisetas suplentes fueron exactamente iguales ni conservaron el mismo tono. Hubo modelos azul oscuro, otros con franjas o detalles celestes y versiones cercanas al azul marino, como la actual. Pero, más allá de los cambios de marca y diseño, el color quedó vinculado con la identidad alternativa del seleccionado durante buena parte de su historia.
Ningún modelo, de todos modos, alcanzó la dimensión de la camiseta utilizada el 22 de junio de 1986. Aquella prenda ni siquiera había sido planificada especialmente para enfrentar a Inglaterra. Argentina había llegado a México con una camiseta suplente de algodón demasiado pesada para el calor y la humedad. Después del partido de octavos de final contra Uruguay, los jugadores expresaron su incomodidad y el cuerpo técnico comenzó a buscar una alternativa más liviana.
Como Le Coq Sportif no tenía tiempo para producir un nuevo modelo, el delegado Rubén Moschella y el utilero Tito Benros recorrieron comercios de Ciudad de México hasta encontrar dos opciones. Maradona habría tomado una de ellas y sentenciado: “Qué linda camiseta. Con esta le ganamos a Inglaterra”. Después se compraron 38 unidades, se cosieron escudos que habían sido confeccionados originalmente para el Mundial de 1978 y se pegaron números brillantes de estilo fútbol americano.
La improvisación terminó convertida en reliquia. Con esa camiseta Maradona marcó sus dos goles más famosos y condujo a Argentina hacia las semifinales. Décadas más tarde, la prenda que intercambió con Steve Hodge fue subastada por una cifra cercana a los diez millones de dólares y se transformó en una de las piezas deportivas más valiosas de todos los tiempos.
La Selección ya utilizó la camiseta alternativa azul oscuro una vez durante el Mundial 2026. Fue en el cierre de la fase de grupos frente a Jordania, partido que terminó con victoria argentina por 3-1. Para el resto del recorrido -incluidos los cruces eliminatorios contra Cabo Verde, Egipto y Suiza- lució la camiseta titular.
Ahora volverá al azul para enfrentar al rival con el que ese color construyó su mayor carga simbólica. Será un modelo diferente, en otra época y con Lionel Messi como protagonista, pero la evocación resultará inevitable: cada vez que Argentina aparece vestida de azul frente a Inglaterra, la memoria viaja inmediatamente al Azteca, a Maradona y a aquella camiseta ensamblada contra reloj que terminó convertida en una de las imágenes más reconocibles de la historia del fútbol.










