Alexis Valdés lleva más de veinte años sin poder entrar a Cuba, pero en el escenario del Teatro Trail de la Calle Ocho de Miami, el humorista ha reconstruido con sus personajes, conflictos y nostalgias el país al que no puede regresar. “Un exiliado es diferente de un desterrado”, explica Valdés (La Habana, 1963) durante una entrevista con EL PAÍS en la sala de su casa, en el suroeste de Miami.












