El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Esa es la lógica que ha predominado en las fallidas negociaciones de los últimos días para la elección del presidente del Congreso el próximo 20 de julio. La disputa por el cargo más poderoso del Legislativo, entre el senador Alfredo Deluque, candidato del presidente electo Abelardo de la Espriella, y el senador Honorio Henríquez, candidato del Centro Democrático, respaldado por el expresidente Álvaro Uribe, ha ahondado las divisiones en la derecha colombiana y le da un rol protagónico e inesperado al Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro.
Las divisiones en la derecha le dan al partido de Petro un rol inesperado en la elección del presidente del Congreso










