Lionel Scaloni mintió en la sala de conferencias del MetLife de Nueva Jersey. Minutos después de la caída ante España, dijo que ya había llorado todo lo que tenía que llorar en el vestuario, puertas adentro junto a sus jugadores. Pero, apenas unos segundos más tarde, la voz se le quebró y no pudo seguir con la charla frenta a los periodistas. Pidió perdón y se fue. No sería la última descarga emocional. Un par de hinchas que se acercaron hasta el hotel Hilton Short Hills, en las afueras de Nueva York, contaron que lo vieron caminar solo por el estacionamiento del hospedaje, con la cabeza gacha, los pasos lentos y los ojos empapados. «La estaba pasando mal», relataron.
Las escenas, claro está, se parecen a las de un fin de ciclo. «Voy a estar hasta diciembre, si el presidente quiere, y seguramente después corte. Va a ser complicado el después porque también es justo que se pueda cambiar y hasta lo veo bueno», dijo Scaloni.
«Lo vamos a convencer, tranquilos». Eso fue lo que alcanzó a decir un integrante de la delegación argentina en Nueva York. No habló Claudio Tapia ni se mostró imponente en el vestuario, como sí había sucedido en los partidos anteriores. Justo después de las declaraciones del DT de la Albiceleste, le dedicó un posteo en su cuenta de Instagram, donde durante esta Copa del Mundo superó el millón de seguidores. «Gringo, sos inmenso. Estamos orgullosos de tu trabajo, de tu entrega y de tu amor por esta Selección», escribió junto a una foto abrazándolo en la premiación.
Chiqui dejó el hotel pasadas las 3:00 de este lunes, sacándose fotos con un puñado de hinchas que aguardó para despedir a la Scaloneta. Se sentó en la primera butaca de uno de los dos micros de la delegación. En el otro estaban Scaloni y los jugadores. «Yo estoy agradecido al presidente por la oportunidad que me dio. Este lugar es maravilloso. Es un lugar soñado, que en mi vida pensé que iba a tener», confesó el entrenador.
Si bien la determinación todavía no está tomada, Scaloni tiene una idea clara respecto de su futuro: todos los caminos conducen al adiós después de diciembre, mes en el que vence su vínculo. Y la novedad sorprende porque la información era que tenía muy avanzadas las charlas para renovar el contrato. Incluso lo dio a entender el propio entrenador antes del Mundial.
¿Qué sucedió en el medio? Es posible que Scaloni haya concluido que la etapa de este grupo, liderado por Lionel Messi, llegó a su fin. Y también que la renovación será mucho más compleja de lo que imaginó. Pero vayamos por partes.
Messi, aunque no lo aclaró públicamente, no jugará el próximo Mundial con la Selección. Cumpliría 43 años durante esa cita. Es probable que, mientras siga compitiendo a buen nivel, acepte seguir visitendo la camiseta albiceleste para recibir el calor y el agradecimiento del público argentino. Tampoco continuará Nicolás Otamendi. Luego habrá que determinar qué sucederá con los fieles laderos del rosarino. Rodrigo De Paul tuvo un mal campeonato y competir día a día en la MLS inevitablemente hará que su nivel siga bajando.
Algo similar podría ocurrir con Leandro Paredes. La sensación es que Exequiel Palacios, Gerónimo Rulli, Giovani Lo Celso y Gonzalo Montiel también cumplieron un ciclo. Por una cuestión de edad, a esa lista podría sumarse Nicolás Tagliafico, que llegaría con 37 años al próximo Mundial. Todos ellos fueron protagonistas de una etapa inolvidable para Scaloni al frente de la Selección, por lo que el agradecimiento del entrenador hacia ellos será eterno. Sin embargo, el padre de la Scaloneta debería afrontar la siempre difícil tarea de empezar a marginarlos. Tal vez el hombre de Pujato no tenga ganas de atravesar ese proceso.
La cuestión del recambio tampoco es menor. Scaloni nunca terminó de confiar plenamente en los futbolistas más jóvenes. Nico Paz y Valentín Barco no tuvieron acción en los partidos eliminatorios, mientras que José Manuel López apenas sumó diez minutos en los cuartos de final frente a Suiza, cuando «escondió» la pelota ante tres rivales para soltarla a Julián Alvarez, que anotó el mejor gol del Mundial, según la elección de la FIFA.
Pero el panorama es aún más complejo. Más allá de que Argentina siempre es una cuna de talentos, no se vislumbra una camada tan prometedora como las anteriores. Un dato sirve para graficarlo: Francia y España conformaron sus planteles para este Mundial con cinco jugadores que habían integrado los seleccionados Sub-23 en los Juegos Olímpicos de París 2024. En la Argentina, el único que repitió fue Giuliano Simeone, sin contar a los ya consolidados Gerónimo Rulli, Nicolás Otamendi, Julián Alvarez y Thiago Almada. «Para seguir se necesitan un montón de cosas, volver a resetearse y volver a formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar», se sinceró el DT.
Claro que también Scaloni tendría de dónde aferrarse: Dibu Martínez, Cuti Romero, Licha Martínez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez serán los nuevos líderes del equipo.
En definitiva, la decisión de Scaloni parece ir mucho más allá de una derrota en una final. El entrenador que reconstruyó a la Selección después del golpe de Rusia 2018 y la llevó a la etapa más gloriosa de su historia reciente siente que ese viaje llegó a destino. Sin Messi, con buena parte de la vieja guardia cerca del adiós y sin una nueva generación lista para tomar la posta, el desafío ya no sería sostener una obra, sino empezar otra desde cero. Y, al menos hoy, todo indica que ese nuevo capítulo no tendrá al hombre de Pujato sentado en el banco argentino. ¿O Chiqui Tapia podrá torcerle el brazo con su operativo de seducción?









