El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha ganado este miércoles su primer pulso importante en el Congreso de la República. La mayoría del Senado aprobó que su posesión presidencial del próximo 7 de agosto se realice en el departamento del Cauca y no en la sede del Congreso, en el centro de Bogotá, como lo ha solicitado el próximo jefe de Estado. La decisión de cambiar el lugar de la ceremonia recibió 55 votos por el sí, 32 por el no y 16 senadores no votaron. La amplia diferencia a favor del nuevo gobierno contrasta con la derrota que recibió el pasado 20 de julio en la elección del presidente del Senado y muestra que para el presidente electo será fácil lograr las mayorías legislativas si tiene el apoyo del partido Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe.
La proposición para permitir que por primera vez la posesión presidencial sea fuera de Bogotá fue radicada por el senador Enrique Gómez, del partido de ultraderecha Salvación Nacional y principal aliado de De la Espriella en el Parlamento. El documento no aclara en qué lugar específico del departamento del suroccidente del país puede realizarse el acto. De la Espriella les ha prometido a sus electores que lo hará en un cuartel militar o policial, pero la proposición avalada no lo confirma ni lo prohíbe. Aunque la Cámara de Representantes aún no ha votado para definir el traslado de la sesión, lo más probable es que el martes de la próxima semana también lo apruebe con amplias mayorías.
El presidente Gustavo Petro se ha opuesto y ha ordenado a las Fuerzas Militares abstenerse de usar cualquier establecimiento militar para la posesión de su sucesor. A través de un mensaje en la red social X, ha aclarado que la decisión no solo está en manos del Congreso, sino que también depende de él, como jefe de Estado y comandante supremo de las fuerzas militares. “Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure, y por tanto hasta ese momento soy el comandante supremo de las fuerzas militares”, ha escrito.
Más allá de la polémica por si la posesión presidencial de De la Espriella será en una guarnición militar o en otro lugar, la votación de este miércoles mostró las primeras señales de reconciliación entre el nuevo Gobierno y el uribismo, y confirmó que el presidente está cerca de consolidar una coalición legislativa sólida que respalde sus principales proyectos de ley. Si hasta hace unas pocas semanas las dudas estaban en los partidos tradicionales, la U, los liberales y el conservador, en los últimos días quedó claro que el partido que puede inclinar la balanza es el Centro Democrático, que tiene 17 senadores y 30 representantes a la Cámara.
Si las discrepancias entre De la Espriella y Álvaro Uribe se resuelven, el Gobierno electo contará con aliados fijos para las grandes discusiones en el Congreso. Por eso, la derrota del pasado lunes, cuando las mayorías eligieron a Honorio Henríquez presidente del Senado y no a Alfredo Deluque, como quería De la Espriella, es más simbólica que práctica. Así lo demostró la votación del cambio de sitio de la posesión, un asunto difícil para cualquier presidente. El expresidente Uribe, además, ha dicho en múltiples ocasiones que su partido, que se declaró de Gobierno desde el principio, apoyará las principales apuestas legislativas del Gobierno.
Es muy probable que a los votos de los tres partidos tradicionales y los del Centro Democrático se sumen con certeza los del partido Cambio Radical, antigua colectividad del ministro del Interior Rodrigo Lara; los de Salvación Nacional, partido que avaló la candidatura del presidente ultraderechista; los del partido cristiano MIRA y algunos de la Alianza Verde, como el del senador Jote Pe Hernández, férreo opositor del presidente Petro.
En la oposición estarán los 26 senadores del Pacto Histórico, liderado por Petro, 8 o 9 del partido Alianza Verde, dos de las curules indígenas, el del senador Antonio Correa de la U y el de la senadora Jennifer Pedraza, del partido Dignidad y Compromiso, que fueron quienes este miércoles votaron en contra de cambiar el lugar de la ceremonia de posesión. Todas estas fuerzas sumadas lograrían en los mejores casos 40 senadores, muy lejos de la mayoría de 52 requerida para aprobar leyes. Por eso es casi imposible que se aprueben en esta legislatura las seis grandes reformas que radicó este martes el Gobierno de Petro.
Al final, el panorama para De la Espriella comienza a despejarse en el Congreso. Las mayorías que necesita dependerán de su reconciliación con el uribismo y de los votos de los partidos tradicionales, los mismos que desdeñó públicamente en campaña pese a que muchos de sus integrantes lo apoyaron, y a quienes ha acusado de ser “los de siempre” y “de vivir de la teta del Estado”.









