Si pudiera regalarle un libro a la niña que alguna vez fue, la escritora, traductora y abogada Mónica Zwaig elegiría uno de María Elena Walsh. Sería sorprendente para esa nena porque ella nació en Francia, donde sus padres argentinos se habían exiliado durante la última dictadura militar argentina. Fue recién en 2007, 25 años después, que ella decidió radicarse en la Argentina, luego de realizar estudios de posgrado en Derecho en la University of Essex, en el Reino Unido, y en la Université Paris II Panthéon-Assas.
En algún momento, el derecho la trajo a la Argentina. Y cuando comenzó a trabajar en esa disciplina en organismos de derechos humanos como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), ya no regresó a Francia.
Esa vida de dos países y dos idiomas recorre parte de su obra. Su primera novela, Una familia bajo la nieve (2021), fue una de las diez obras finalistas del Premio Nacional de Novela Sara Gallardo 2022.
La novela inaugura preocupaciones y un estilo que volverán en sus siguientes producciones. Por un lado, la historia de esa familia de argentinos en Francia y de franceses en una casa argenta, los cruces entre los idiomas y la pregunta sobre la identidad.
Por el otro, un registro un poco autorreferencial en el que se permite el humor sin desentonar (¿hay algo más difícil, local e inexplicable que el humor?) para recorrer los ripios del lenguaje, la identidad, la pertenencia y el desarraigo. Todo eso regresará en su segunda novela La interlengua.
Justamente, el humor es uno de los elementos que mejor manejaba María Elena Walsh. Dice Mónica Zwaig a Clarín: «Le regalaría a la niña que fue uno de sus libros, puede ser simplemente El Reino del Revés, Tutú Marambá o Dailan Kifki, porque me fascina el universo de esta autora. Me parece atemporal, casi universal y tan moderno«.
La escritora franco-argentina descubrió a la autora de Manuelita recientemente: «Los descubrí ahora con mi hijo chico y se me abrió un universo que no conocía, pero que me pareció tan rico. Me inspira mucha libertad tanto en la forma de la escritura como en las historias«, cuenta.
Además de escribir narrativa, Mónica Zwaig también es actriz y dramaturga. En 2018, estrenó, en colaboración con el escritor Félix Bruzzone, la obra teatral Cuarto intermedio. Guía práctica para audiencias de lesa humanidad, acerca de su experiencia en esa clase de juicios, que conoce bien por su trabajo de acompañamiento a víctimas ante la Corte Penal Internacional y luego en la Argentina.
Para esta abogada que ama las palabras, o escritora que ama la justicia, «un libro te acompaña siempre, es un amigo. La lectura es también un refugio donde resolver inquietudes. Leer es una actividad que requiere cortar con el ritmo acelerado de lo cotidiano, detenerse, pensar, imaginar, es un gran ejercicio de libertad».









