Donald Trump completó este viernes una tarea que dejó a medias el pasado 25 de abril, cuando un tipo llamado Cole Allen —con planes para, presuntamente, matarlo— trató de interrumpir a tiros la cena de Corresponsales de la Casa Blanca. Noventa días después, el presidente de Estados Unidos cumplió con lo que estaba a punto de hacer aquella noche: ofrecer un discurso lleno de vituperios contra periodistas, mentiras sobre la ciudad de Washington, exageraciones sobre los logros de su Administración y ataques sin gracia a sus enemigos políticos en un acto organizado en defensa de la libertad de prensa al que acudía por primera vez en calidad de presidente tras una década de tratar de sabotearlo con su indiferencia.
Trump bromea en la repetición de la cena de corresponsales con su opción de ser presidente por tercera vez










