En medio de su presentación como nuevo entrenador del Salamanca, Iker Muniain se refirió a su frustrada llegada al banco de San Lorenzo. El vasco era el principal candidato de la dirigencia encabezada por Marcelo Culotta, pero no pudo asumir porque su licencia de entrenador no cumplía con los requisitos necesarios para dirigir en el fútbol argentino.
La novela por la llegada del nuevo entrenador del Ciclón terminó con el regreso de un viejo conocido. Néstor Gorosito asumió para iniciar su segundo ciclo en el club, aunque el comienzo estuvo lejos de ser el ideal. Con pocos entrenamientos y un plantel diezmado, Pipo debutó con una derrota por 1-0 frente a Lanús en el Torneo Clausura, luego de su estreno oficial, que había terminado con la eliminación por penales frente a Riestra en los 16avos de final de la Copa Argentina.
El club de Boedo sigue inmerso en una crisis que parece no tener fin. Las elecciones anticipadas, convocadas tras la escandalosa presidencia de Marcelo Moretti y el posterior mandato interino de Sergio Constantino, buscaban descomprimir la situación y marcar un punto de inflexión en una institución que, desde hace años, no deja de recibir golpes.
Lejos de traer tranquilidad, el mandato de Culotta comenzó con turbulencias por la inesperada y abrupta renuncia de Gustavo Álvarez. El entrenador dio un paso al costado el primer día de la pretemporada tras chocar con la flamante dirigencia por su intención de separar del plantel a un grupo de jugadores prescindibles, una medida que la Comisión Directiva rechazó por incluir juveniles y futbolistas cuyo valor de mercado podía verse afectado.
Con el tiempo en contra, el departamento de fútbol, integrado por Walter Perazzo y Guillermo Franco, se inclinó por Muniain tras la negativa de Ramón Díaz, su principal candidato. Con el vasco estaba todo acordado, al punto de que iba a ejecutar una cláusula de salida con el Salamanca apenas 12 días después de haber asumido e incluso ya tenía planificado su vuelo a Buenos Aires.
Sin embargo, el sueño de volver al Nuevo Gasómetro duró poco, ya que su licencia de entrenador no reunía todos los requisitos necesarios para dirigir en el fútbol argentino. Ante la imposibilidad de los dirigentes de destrabar la situación, debieron buscar una alternativa y terminaron acordando el regreso de Gorosito.
Muniain rompió el silencio este lunes durante su presentación con el Salamanca, donde reconoció que, pese al «cariño» que siente por el club azulgrana, no se dieron las «circunstancias» para asumir como entrenador.
El ex mediocampista de 33 años admitió que existieron contactos con los dirigentes de San Lorenzo, su último club como jugador y al que le guarda un «cariño y aprecio enorme», pero explicó que para que se concretara ese movimiento debían existir ciertas «circunstancias y características» en los contratos que finalmente no se dieron.
Ante la consulta sobre si una de ellas era la licencia necesaria para entrenar en Argentina, evitó confirmarlo de manera expresa y respondió que «no es cuestión de concretar en qué sí y en qué no».










