Terminó el primer semestre del año y es un buen momento para hacer un balance del desempeño económico en lo que va del 2026. Para ello, lo primero que hay que definir es por dónde arrancar, porque no todos los frentes tienen la misma relevancia. La economía argentina convivió con una inflación elevada y devaluaciones recurrentes de su moneda durante más de una década. Eso llevó a que el nivel de actividad económica permaneciera estancado y, debido al crecimiento poblacional, a que el ingreso promedio de la población se redujera en torno al 10%. Por ese motivo, desde aquí sostenemos que cualquier evaluación debe arrancar por el frente externo y el inflacionario, los dos principales obstáculos, dado que hasta que no se corrijan no hay posibilidad de que mejore el resto de la economía.
La economía de Milei: estabilidad cambiaria y una recuperación que ¿todavía? no llega a todos










