Una bala incrustada en un collar dorado le cuelga en el pecho sobre una camiseta negra. Albeiro Cañarte Jiménez (34 años) guarda la joya como un recuerdo de la guerra en la que militó desde los 13 años. Encuadra el celular, entra a su cuenta de TikTok y revisa el perfil que cada noche prepara para una transmisión en directo. Esa misma costumbre de grabar, subir contenido y esperar los comentarios, la seguía antes para mostrar sus fusiles y documentar el sonido de los disparos. Su perfil en esa red social, con paisajes de la coca y ahora imágenes de la paz, encarna la transición que viven los 99 excombatientes de los Comandos de la Frontera, una disidencia de las extintas FARC que hace un mes empezó la dejación de armas, quemó los camuflados y es la cara visible del proceso de paz más exitoso del Gobierno Petro.












