En vísperas de concluir su mandato, el izquierdista Gustavo Petro escogió a Cuba como destino de uno de sus últimos viajes como presidente de Colombia. El fin de semana, luego de su encuentro con Miguel Díaz-Canel, pidió desde La Habana solidaridad con la isla “agredida”, y evitar una invasión de Estados Unidos. Incluso propuso al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio entablar un “diálogo entre civilizaciones”. Quería enviar un mensaje antes del inminente timonazo que anuncia su sucesor, en contravía de la tradición diplomática colombiana.
De la Espriella redobla la hostilidad diplomática con Cuba a 10 años del Acuerdo de Paz









