El presidente Abelardo de la Espriella esperaba arrancar su Gobierno esta semana junto a las fuerzas militares para cumplir con su promesa de mano dura, pero el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia le obligó a cambiar su agenda. Aunque días atrás anunció a su elegido para dirigir la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y de Desastres (UNGRD), la entidad encargada de reaccionar rápidamente para mover equipos y recursos ante terremotos u otras calamidades, no lo ha nombrado oficialmente. A la hora de la emergencia, seguía al mando Javier Pava, un experto y amigo cercano del ahora expresidente Gustavo Petro. El petrista fue quien dio la cara ante los medios en los primeros momentos de la emergencia, en un símbolo de los problemas administrativos que enfrenta De la Espriella tras una transición tan difícil que no tuvo reuniones de empalme —proceso de transición— en las entidades.









