En Mujeres elegantes (Lumen, 2024), Milena Busquets habla de elegancia, sí, pero no solo de moda y glamour, sino también, de gestos y modales. La generosidad es elegante, por ejemplo; cierto tipo de humor, la sobriedad, la lectura y el amor son elegantes. Aun cuando la autora expresa cierto horror por el uso de las carteras bandoleras que, a su entender, barren con toda aspiración de romanticismo e incluso si su perra se llama Kate, en honor a la supermodelo Kate Moss. Busquets también habla de lujos, pero no se refiere a un auto de alta gama o a joyas de autor, sino a tesoros tan preciados como el tiempo, el espacio y el silencio.
“A la Feria del Libro de Buenos Aires he ido una vez y me ha encantado; la ciudad, la gente, me lo he pasado genial. Sentí mucho que estaba en casa, que españoles y argentinos somos muy parecidos”, dice la escritora catalana, autora de esta autoficción de una honestidad intelectual incontestable que el lector, y sobre todo la lectora, debe agradecer.
Heredera de una de las sagas editoriales más influyentes de la literatura en lengua española, Busquets nació rodeada de libros y conversaciones literarias. Hija de Esther Tusquets –la legendaria editora y escritora que dirigió Lumen durante cuatro décadas– y del economista Esteban Busquets, creció en ese estimulante ambiente intelectual, rodeada de figuras como Ana María Matute, Umberto Eco y Carmen Balcels, entre otros. Su tío, el arquitecto Óscar Tusquets, fue cofundador de Tusquets Editores junto con Beatriz de Moura, otro sello fundamental en la historia editorial ibérica.
Sin embargo, y aunque, al igual que su admirado Marcel Proust, Milena se toma la literatura muy en serio, el peso de semejantes antecedentes no imprime a su obra ni un ápice de grandilocuencia o solemnidad. “Cuando empiezas a escribir, el juicio, la valoración de los demás, pues te puede parecer grave o angustiante, pero poco a poco. te deja de importar. Vas concentrándote en lo tuyo, y lo tuyo es escribir. Todo lo demás no depende de ti…”. Con la misma lucidez agrega: “Hay libros muy buenos que no funcionan, hay libros malos que venden miles, hay autores que merecerían ser muy famosos y que nunca llegan a serlo”.
Voz literaria
Formada en el Colegio Francés y licenciada en Arqueología por el University College de Londres, trabajó junto a su madre en el mundo editorial hasta fundar el sello RqueR en 1996.
Su voz literaria se dio a conocer con Hoy he dejado la fábrica (2006), y alcanzó proyección internacional con También esto pasará (2015), traducida a más de veinte idiomas. Luego, siguieron Hombres elegantes (2020) y Mujeres elegantes (2024), un libro cuya búsqueda de estética y elegancia, en escenarios de playa y mar, acaso dialoga con la obra de Françoise Sagan –especialmente con Bonjour tristesse–, arrimándose, quizás, a la atmósfera wildeana, aunque a la autora le parezca una comparación exagerada: “Pero ¿qué más querría yo? Ojalá, pues el sentido del humor, los comentarios sobre la elegancia, el sarcasmo… pero Wilde son palabras mayores, Wilde es un genio”, dice Busquets desde Barcelona, en un mano a mano con Clarín.
–En Mujeres elegantes, se percibe que establecés una relación muy cercana especialmente con tus lectoras mujeres, ¿es así?
–Sí, para mí es muy importante la relación con mis lectoras. Siempre pienso que me gustaría, pues, poder hablar más con ellas, dedicarles más tiempo, recordar más los nombres, porque hay mucha gente que, de repente, viene a la Feria del Libro de Madrid, año tras año, a saludarme. Como lo que escribo es muy personal, pienso que se crea una relación muy de amistad, tienen la sensación de que me conocen, porque lo que escribo les es muy cercano. A todas nos pasan, más o menos, las mismas cosas y a todas nos preocupan, más o menos, los mismos temas.
–Lo que se recibe al leer el libro es la sensación de que no te guardás nada. Como si estuvieses en un confesionario o con tu psicoanalista…
–Por lo menos lo intento. No sé si lo consigo siempre. Pero considero que es mi deber dar algo que, como mínimo, sea verdad para mí. En este tipo de autoficción, ya sea Annie Ernaux, ya sea, pues, Colette, antes, ya sea quien sea, una cierta sinceridad es muy importante y una cierta libertad. Si no, puedes hacer una novela, yo qué sé, sobre la Edad Media, muy técnica, muy bien hecha, o un libro de misterio en que todo encaje y que sea fascinante y que enganche también. Pero la autoficción requiere verdad.
–Mujeres elegantes es un libro lleno de afirmaciones interesantes…
–Pero también hay muchas dudas, no te creas…
–Te propongo un juego: yo leo una frase de tu libro y vos me das una reflexión al respecto. ¿Te parece bien?
–Ahí vamos: “Deberíamos escribir como si estuviésemos muertos y amar como si tuviésemos quince años, nunca al revés”.
–Pues sí, creo que, para escribir, tienes que tener siempre una cierta distancia con el sujeto, aunque el sujeto seas tú. Porque si estás demasiado cerca, si escribes demasiado enamorado, demasiado deprimido o demasiado, pues, lo que quieras, no sale bien. Y, en cambio, el amor está en su punto álgido en la juventud, cuando más valiente eres es a los quince años. En cambio, si escribes como un niño de 15 años, normalmente, quiere decir que escribes mal. Te falta mucha calle, como se dice.
Milena Busquets es escritora y periodista española. Foto: Gregori Civera, gentileza.–Otra: “Lo único que tenemos es lo que damos”.
–Yo creo que lo más elegante del mundo es la generosidad y la atención a los demás, creo que es la auténtica elegancia, el cuidar de los demás, el cuidar de las demás personas que tenemos cerca, el verlas, el tener la imaginación para ponernos en su piel, sí. Esta es la elegancia. La otra, la que depende de una chaqueta o de unos pantalones, no vale nada, es una chorrada.
–Vamos a la siguiente: «En los libros y en la vida, con tener a una sola persona es suficiente”.
–Sí, a veces, una sola persona te puede salvar la vida. Pero, a veces, no la tienes o no la percibes. A veces sí que tienes a esa persona que está preocupada por ti o que se ocupa de ti o que te quiere, pero simplemente no eres capaz de verlo. A veces no lo vemos, no vemos que la gente nos quiere. A veces, pasamos épocas en las que nos parece que nadie nos quiere, que nadie nos cuida, que nadie nos entiende.
–Siguiente frase: «Existe la alta cultura, la cultura media y la cultura baja». Y ese capítulo termina con: “¡Que fluya tu tía!”.
–Sí, sí, porque no estoy a favor de esta idea de que todo tiene que fluir y todo tiene que ser muy fácil y fluido. La cultura, a veces, fluye y, a veces, es un trabajo. Hay obras artísticas muy importantes que requieren de un esfuerzo: leer a Kafka, Dostoievski, Mann, Proust… Abogo por que, a veces, es bueno entrar en lo que yo llamo iglesias, catedrales y pasar un tiempo, pues, pensando. Hay otras obras que son magníficas, también, incluso Blancanieves, de Walt Disney, que para mí es altísima cultura, pero es fácil, no requiere un esfuerzo enorme.
–También, bromeás con que tu madre influye desde el más allá mandando efluvios culturales a tus hijos… Como hija, ¿te sentías un poco presionada a volcarte a esa “alta cultura”?
–No, pues, más bien echo un poco de menos que no me explicase más cosas, que no me contase más, que no me diese más consejos. Ella era muy respetuosa y estaba muy ocupada porque era una mujer que trabajaba y, al contrario, me recomendaba: “tienes que ver esto”; nunca le hacía caso yo. Pero me hubiese gustado que me contase más cosas. Mi madre no era nada de dar la lata: “yo sé, yo pasé, yo viví”. No le interesaba nada de eso. Le interesaba pasarlo bien.
–La siguiente frase es: “Creo que los lujos definen a las personas más que los vicios, más que las adicciones y más que las rarezas. Un lujo: tengo todo el tiempo del mundo”.
–Tener todo el tiempo del mundo es un lujo, sí, también se ha convertido en un lujo el silencio. En las ciudades, hay un ruido permanente. Y, a veces, poder escuchar, digamos, el silencio, poder estar en silencio es muy importante para los que escribimos. Tener, realmente, la suficiente calma para entrar en uno mismo, para concentrarse. El espacio, también. A veces, familias enteras viven en pisos diminutos, porque no tienen más remedio. Es muy difícil tener ideas así, es muy difícil seguir queriéndose, estando tan cerca. La gente necesita espacio, necesita silencio y tiempo para no hacer nada.
–Otra afirmación: «No es siempre cierto que una imagen valga más que mil palabras; a veces, vale mucho menos”.
–Esto es una reflexión en lo relativo a las redes sociales. Me refiero a esas personas que se pasan seis horas haciéndose una foto, que se ponen cinco filtros encima y que, luego, la cuelgan como si aquello fuera la realidad. Y, entonces, hay gente que cree que aquello es la realidad y vive convencida de que es más fea, de que tiene menos. A veces, no está mal fingir felicidad, hacerse una foto sonriendo, pero de esto a intentar convencer a los demás de que la vida es fácil y feliz cuando la vida es difícil y muchas veces muy infeliz, pues puede hacer que después los jóvenes esperen una vida que no es.
Milena Busquets es escritora y periodista española. Foto: Gregori Civera, gentileza.–La última: “La elegancia no es lo más alto. La vida y el arte están por encima”.
–Claro, porque las verdaderas cosas importantes de la vida no son elegantes. El acto sexual no es elegante. Un parto no es elegante. Al final, lo que quiero decir es que, a la mujer elegante, le importa un pito la elegancia. Porque la vida está por encima de todo. Y eso es ser elegante.
Milena Busquets básico
- Nació en Barcelona en 1972. Estudió en el Liceo Francés y en la Universidad de Londres. Es escritora y periodista española y trabajó durante un largo periodo como directora literaria en Lumen, el sello que fundó su madre, la editora Esther Tusquets.
- Es autora de las novelas También esto pasará (2015), que la situó con una fuerza inaudita en el panorama cultural español y fue traducida en más de treinta países en algunas de las editoriales más reputadas, y Gema (2021); de los libros de no ficción Hombres elegantes y otros artículos (2019), Ensayo general (2024) y La dulce existencia (2025), y el diario Las palabras justas (2022).
- Con Mujeres elegantes (2026) Lumen inició la publicación de su obra.
Mujeres elegantes, de Milena Busquets (Lumen).










