Cuando el noruego Jon Fosse ganó el Premio Nobel de Literatura en 2023, muchos lectores argentinos salieron a buscar sus libros. Entonces descubrieron un dato llamativo: en el país, solo Editorial Colihue había publicado parte de su dramaturgia en el volumen La noche canta sus canciones y otras obras teatrales. Un año después ocurrió algo similar cuando Lola Arias recibió el Premio Ibsen: quienes no habían visto sus espectáculos se encontraron con una inquietud: ¿cómo acceder a esos textos si sus obras no estaban en cartel? La respuesta estaba en los libros.
Aunque la edición de dramaturgia siempre estuvo presente en los catálogos editoriales argentinos, en general, ocupó un lugar más bien discreto en las librerías. Desde hace un tiempo a esta parte, distintos sellos independientes y tradicionales volvieron a apostar por ese catálogo. El fenómeno no solo recupera textos fundamentales del teatro argentino y universal, sino que también propone nuevas formas de leer obras concebidas originalmente para el escenario.
Uno de los ejemplos más recientes es «Programa de mano», la colección que el sello independiente Vinilo lanzó a mediados de mayo en alianza con la Compañía Teatro Futuro. La propuesta consiste en publicar obras del teatro argentino contemporáneo en formato libro, cada una acompañada por un prólogo original escrito especialmente para esa edición.
Los tres primeros títulos son La vida extraordinaria, de Mariano Tenconi Blanco, con un texto de las actrices Valeria Lois y Lorena Vega; La fuerza de la gravedad, de Martín Flores Cárdenas, con una introducción de Laura López Moyano; y La mujer puerca, de Santiago Loza, prologada por Lisandro Rodríguez. El catálogo continuará en septiembre con Parlamento, del colectivo Piel de Lava.
La colección nació casi de manera inesperada. Joanna D’Alessio, directora editorial de Vinilo, estudió Cine y trabajó durante dos décadas en televisión y publicidad. Poco antes de la pandemia creó Ralenti, un sello dedicado a la literatura infantil. Cuando la actividad audiovisual quedó paralizada en 2020, el trabajo editorial cobró otro impulso y, tiempo después, nació Vinilo, orientado a la publicación de libros breves de no ficción y autores contemporáneos.
La idea de editar teatro apareció mientras el sello preparaba Carrera de fondo, de Nadine Lifchitz. D’Alessio comenzó a frecuentar cada vez más las salas porteñas y, a través de Carolina Castro, integrante de la Compañía Teatro Futuro, fue descubriendo buena parte de la escena independiente. «Tenía una bolsa llena de programas de mano de todo lo que había visto y empezamos a hablar de las obras que nos gustaban. Resultó muy fácil ponernos de acuerdo en cómo inaugurar el catálogo», recuerda.
La editora explica que el objetivo no era únicamente publicar textos dramáticos, sino pensar un formato que dialogara con la manera en que se produce teatro en la Argentina. «Lo que quisimos hacer con la colección fue editar teatro contemporáneo y poner en relevancia a los actores, porque mucho del teatro en Argentina se hace formando cooperativas y los actores ensayan durante meses y hasta el estreno no cobran nada. Hay algo del sistema de producción, de cómo funciona el teatro, que es muy pujante. Ahora, en medio de una crisis, se siguen haciendo obras y, en gran medida, es por la pasión y el deseo de los actores y dramaturgos. Entonces, me gustaba mucho poner la imagen de los actores en la portada».
Cada volumen suma además un material inédito que amplía la experiencia del lector. «Queríamos que cada obra tuviera algo que sumara a la experiencia de lectura. Por eso los prólogos. Si te encantó la obra, capaz la querés volver a leer, pero además en el prólogo encontrás algo nuevo que no está en el texto. Invitamos a actores, directores o integrantes de los equipos artísticos para escribir sobre cada obra».
El propio formato de Vinilo terminó de darle identidad a la colección. «Las obras de teatro suelen publicarse de a dos o tres para completar un volumen porque, en general, no son tan largas. En nuestro caso, el formato pequeño les quedaba perfecto. Ya teníamos el traje preparado. Así surgió la idea de las fotos de los actores, de los prólogos y de hacer una curaduría de teatro contemporáneo donde también queremos que el texto funcione de forma autónoma. Si alguien no vio la obra y se encuentra con el libro, el prólogo ayuda a entrar en ese universo. Después, la lectura de la obra tiene que ser una experiencia en sí misma».
Ese interés por construir un mapa de la dramaturgia contemporánea también sumó recientemente a un nuevo colaborador. Andrés Gallina, editor del sello Bosque Energético –especializado en diarios íntimos–, comenzó a trabajar como editor invitado en la colección que Vinilo desarrolla junto a Teatro Futuro. «Convinimos en que las publicaciones vayan mapeando de alguna forma la escena porteña actual», explica Gallina.
Rescates y reediciones
La iniciativa de Vinilo, sin embargo, se inscribe en un movimiento editorial más amplio. Varias editoriales vienen sosteniendo desde hace años un catálogo de dramaturgia que combina rescates, reediciones y nuevos autores.
Una de las pioneras en ese trabajo fue Entropía. El sello, fundado en 2004, comenzó a publicar teatro en 2007 con una trilogía de Lola Arias integrada por Striptease, Sueño con revólver y El amo es un francotirador. «Desde entonces, en los últimos ya casi 20 años, tratamos de ir sosteniendo la colección, por supuesto, a través de la publicación y la puesta en circulación de autores que nos interesaban», dice Sebastián Martínez Daniell, autor y editor de Entropía.
Martínez Daniell repasa algunos de los títulos que fueron dando forma a ese catálogo: «Está la edición de esa gran obra episódica que es Bizarra, de Rafael Spregelburd. Hemos publicado parte de la obra dramatúrgica de Santiago Loza en Obra dispersa y cinco obras del colectivo Piel de Lava (Petróleo, Tren, Neblina, Colores verdaderos y Museo)».
Libros de teatro de Entropía. A partir de agosto, además, Entropía pondrá en circulación una edición ampliada de la dramaturgia de Romina Paula. La publicación original reunía Fauna, El tiempo todo entero y Algo de ruido hace; ahora incorporará Cimarrón y Sombras, por supuesto. La reedición coincide con un momento de intensa actividad de la autora en los escenarios porteños, donde estrenará y reestrenará dos de sus obras: Un sueño raro (en ArtHaus) y El tiempo todo entero (en el Paseo La Plaza).
El catálogo también incluye Teatro reunido, un volumen que reúne casi toda la producción dramática de Manuel Puig: El beso de la mujer araña, Bajo un manto de estrellas, Misterio del ramo de rosas, Triste, golondrina macho y Un espía en mi corazón. Antes, en 2008, la editorial había publicado la antología Dramaturgias –hoy descatalogada–, que reunía obras de Lola Arias, Romina Paula, Mariana Soto, Julieta De Simone, Laura Fernández, Agustina Gatto y Agustina Muñoz.
«Nuestro vínculo con los textos dramatúrgicos viene de lejos y esperamos seguir cultivándolo. Si publicamos estos libros es porque entendemos que hay un público lector para estas obras. También entendemos que en algunos textos dramatúrgicos hay una riqueza que excede su explícito valor escénico y se transforman en textos que tienen un segundo valor, que es el que se revela en la lectura silenciosa», afirma Martínez Daniell.
Contemporáneo
La misma convicción guía el trabajo que Paripé Books comenzó a desarrollar entre Buenos Aires y Madrid. Allí desembarcó recientemente Andrés Gallina, junto con Patricio Binaghi, para construir una colección dedicada a la dramaturgia contemporánea.
Para Gallina no se trata de un terreno desconocido. Durante la gestión de Alejandro Tantanian en el Teatro Nacional Cervantes integró el área de publicaciones, que editaba libros vinculados con las producciones del teatro. Aquella experiencia fue su primer acercamiento a la edición de dramaturgia y hoy encuentra una continuidad en el proyecto de Paripé.
Libros de teatro de Paripé Books.El catálogo ya reúne Obras rotas, con tres textos de Pablo Messiez, dramaturgo argentino radicado en España; Teatro comercial, de Lisandro Rodríguez, un título paródico en el que el director narra su experiencia como hacedor del teatro independiente y al frente de Estudio Los Vidrios, en un volumen que se mueve entre el ensayo y el diario íntimo sobre la práctica teatral y la autogestión; y Una sombra voraz / La obra, de Mariano Pensotti, que reúne dos piezas actualmente en cartel. En septiembre se incorporará un cuarto volumen: Saraos Uranistas / Las adoro, de Juanse Rausch, también con ambas obras en escena.
«Estos libros no solo son la memoria de la representación teatral, sino que invitan a una experiencia de lectura autónoma, a encontrarse con esos textos que fueron representados. Y hacer, por qué no, el camino inverso, que es leerlos y, a partir de la lectura, ir a ver esas obras. En muchos casos, las obras siguen en cartel», sostiene Gallina.
La posibilidad de leer teatro como una experiencia literaria independiente aparece, para el editor, como uno de los grandes desafíos del género. «Siempre surge la pregunta de cómo se hace el pasaje a la escritura. Hay muchos textos que parecen funcionar más bien como un guion escénico y casi requieren una traducción para convertirse en lectura. El teatro argentino de los años 70 y comienzos de los 80 tenía una escritura muy anotada, con indicaciones sobre las intenciones de la actuación. Eso fue cambiando mucho. Ya no se escribe de esa manera. Persiste la idea de que el teatro es un género menor dentro de la literatura, porque no estaría ‘completo’. Para mí ocurre exactamente lo contrario: es un género mayor de la literatura».
Si Paripé y Vinilo representan el impulso más reciente, otras editoriales llevan décadas construyendo un catálogo de referencia. Una de ellas es Adriana Hidalgo Editora, que desde sus comienzos publicó tanto dramaturgia argentina como internacional. En sus más de dos décadas de trayectoria, el sello editó libros de Daniel Veronese, Mauricio Kartun y Rafael Spregelburd, además de autores como Peter Weiss, George Tabori, Günter Grass, R. W. Fassbinder y el Premio Nobel de Literatura Peter Handke.
Entre los títulos que hoy pueden encontrarse en librerías figuran Teatro completo, de Antón Chéjov, con prólogo de la actriz y directora ruso-argentina Galina Tolmacheva y traducción de Tolmacheva, Mario Kaplún y Federico Höller; y vagones transportan humo, de Alejandro Urdapilleta, editado por Jorge Dubatti, que reúne monólogos estrenados en espacios como el Parakultural y La Trastienda, además de poemas y textos nunca representados.
La recuperación y circulación de textos teatrales también alcanza a otros sellos. El año pasado, Corregidor, que suele publicar dramaturgia, reunió en un solo volumen tres obras del dramaturgo, guionista, director y fotógrafo cordobés Franco Verdoia: Late el corazón de un perro, Matar a un elefante y Nido de lagarto.
A comienzos de este año, Orsai publicó El equilibrista y El amateur, de Mauricio Dayub, dos obras que continúan en cartel después de varias temporadas y giras, en una edición acompañada por un texto de Mauricio Kartun.
Por su parte, la Colección Nuevo Teatro, dirigida por Jorge Dubatti para Losada, acaba de incorporar La fuerza del agua y otros textos teatrales sobre los años 70, de la escritora y dramaturga Adriana Tursi. El volumen reúne cuatro piezas que proponen representaciones poético-ficcionales de distintos acontecimientos históricos de esa década. «Las obras reunidas en este libro nacieron en un momento decisivo de mi vida. Tal vez porque fue en los convulsionados años 70 cuando descubrí mi vocación por el teatro. Desde entonces, la historia argentina ha sido el telón de fondo de muchas de mis obras, empujando a mis personajes hacia sus destinos», señala Tursi.
Otro catálogo de referencia es el de la colección Biblioteca del Espectador, de Editorial Atuel, que desde hace años sostiene una nutrida publicación de dramaturgia argentina. Entre sus títulos se encuentran El brote, de Emiliano Dionisi; el Teatro completo, de Eduardo Pavlovsky; Baco polaco, de Mauricio Kartun; Habitación Macbeth, de Pompeyo Audivert; además de obras de Gonzalo Demaría, Claudio Tolcachir y César Brie, entre otros autores que contribuyen a mantener en circulación algunos de los textos más representativos del teatro contemporáneo.
El mapa de la dramaturgia publicada se completa con proyectos de menor escala pero de enorme influencia dentro de la escena independiente. Uno de ellos es Libro Drama, el sello que Ariel Farace viene desarrollando desde hace años con una propuesta de edición artesanal y una identidad visual muy cuidada. Su catálogo reúne buena parte de la producción del teatro independiente y experimental argentino de la última década y se convirtió en un espacio de referencia para dramaturgos, directores y lectores especializados.










