El presidente francés, Emmanuel Macron, recién llegado de sus vacaciones estivales, anunció este lunes un colosal proyecto lúdico “nunca visto desde Disneyland”: la construcción de tres parques de atracciones en la región parisina, que supondrán una inversión de 6.000 millones de euros financiados por Arabia Saudí. El anuncio lo hizo tras recibir al príncipe heredero Mohamed Bin Salmán, conocido popularmente como MBS, justo el día en el que se reiniciaba el convulso curso político en Francia.
La visita oficial del controvertido Bin Salmán, criticado por sus sistemáticas violaciones de los derechos humanos, tenía un interés económico y comercial, aunque los líderes, tras reunirse en la tarde del lunes sin hacer declaraciones posteriores a la prensa, han recordado en un comunicado conjunto su alineamiento en los asuntos críticos de la actualidad internacional. Sobre el conflicto en Irán ambos reafirmaron su compromiso común “en una solución diplomática que asegure el carácter pacífico del programa nuclear iraní”.
Condenaron los ataques contra navíos en el Estrecho de Ormuz y pidieron restablecer la navegación en este paso marítimo en las mismas condiciones que antes de que EE UU e Israel atacasen Irán el pasado mes de febrero. También pidieron “poner fin a la política de asentamientos israelíes y a la violencia de los colonos en Cisjordania, que amenazan la solución de dos Estados”.
El anuncio “sin precedentes” era sin embargo la creación del complejo de atracciones. Según dijo Macron en la red social X: “Conocéis mi interés por el manga. También mi determinación por atraer inversiones en Francia que generen empleo y sean ambiciosas”. Este proyecto costará, según sus cifras, 6.000 millones de euros financiados por Arabia Saudí. Serán tres parques de atracciones ubicados a priori en Cergy-Pontoise, en la región de París, con unos 22.000 nuevos empleos, “lo nunca visto desde Disneyland Paris”, señaló Macron, en referencia al parque de atracciones parisino.
La obra correrá a cargo de la empresa Qiddiya Investment Company, filial de un fondo soberano saudí dedicado a la cultura. La empresa saudí Aramco, la mayor empresa de petróleo y gas del mundo, anunció acuerdos con Francia por valor de 3.700 millones de dólares y se ha pactado también que la francesa Alstom se encargue del desarrollo de varias nuevos líneas de metro en Riad.
Como Mohamed Bin Salmán estaba de visita oficial en París, Macron no pudo viajar este lunes a Kiev, la capital ucrania, para participar en reunión de la coalición de voluntarios, el grupo de países aliados que se comprometen a dar garantías al país en caso de un acuerdo de paz con Rusia.
La cita del lunes era simbólica porque coincidía con el aniversario de la independencia de Ucrania y es la primera vez que se celebraba en su territorio. La mayoría se han celebrado en París, organizadas por Macron, el principal impulsor de la coalición, junto con Reino Unido. El presidente francés participó esta vez por videoconferencia.
Bin Salmán llegó el domingo a París y era su primera visita al extranjero en mucho tiempo, tras su viaje a Egipto en 2024 y a Washington en 2025. Que haya elegido Francia como primera visita fuera desde entonces “es una señal fuerte que muestra el dinamismo entre Francia y Arabia Saudí”, señalaba el Elíseo.
Macron ya había recibido antes al heredero saudí y viajó a Riad en 2024, en medio de fuertes críticas por las violaciones de los derechos humanos del reino, sobre todo tras el brutal asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi, asfixiado y descuartizado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul. La CIA confirmó que fue el príncipe heredero el que ordenó su ejecución. Macron fue el primer líder en reunirse con él en 2021, tras una temporada de ostracismo político, y después lo recibió en el Elíseo en 2022.










