Keiko Fujimori alcanzó la presidencia con una promesa sencilla: “Vuelve el orden”. Pero en su primer mes, el transporte se ha convertido en uno de los escenarios donde esa consigna enfrenta sus contradicciones. Conductores y empresarios son víctimas de mafias que cobran cupos y asesinan choferes, pero integran también un sistema marcado por la informalidad y las infracciones. Ante la amenaza de un paro este martes en Lima y Callao, el Gobierno negoció. La huelga se suspendió y, casi al mismo tiempo, llegó una concesión reclamada por los gremios.
Fujimori desactiva el paro del transporte con promesas de seguridad y una rebaja de multas










